La Haya (AFP) - El histórico juicio contra Slobodan Milosevic comenzó ayer en La Haya con una osada y aguda exposición de la fiscal general del Tribunal Penal Internacional (TPI), Carla del Ponte, en la cual acusó al ex mandatario, que mantuvo su gesto impasible y arrogante, de causar «indecibles sufrimientos» en la ex Yugoslavia. En menos de diez años, Milosevic cambió su imagen de arquitecto de la paz en los Balcanes por la de dictador y genocida, y finalmente se convirtió ayer en el primer jefe de Estado juzgado por un tribunal internacional, un motivo por el que el mandatario no deseaba precisamente pasar a la historia. Según la acusación, Milosevic, de 60 años, cometió los «peores crímenes posibles», movido por su ansia desmedida de poder en los 13 años que gobernó Yugoslavia (1987-2000). «Milosevic obedeció a su ambición al precio de indecibles sufrimientos contra aquellos que se oponían a él. No busquen ideales tras sus actos. No son ni las convicciones personales, el patriotismo, el racismo o la xenofobia quienes lo motivaron, sino su insaciable búsqueda de poder personal», añadió Del Ponte.
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Frente a ella, Milosevic escuchó impasible, con gesto arrogante y aburrido, las acusaciones que se le imputan, que ya calificó recientemente de «absurdas». Del Ponte lo acusa de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en los conflictos de Croacia (1991-95), Bosnia (1992-95) y Kosovo (1998-99). En Bosnia, el ex líder de Belgrado deberá responder también por genocidio. Los testimonios comenzarán a partir de mañana, cuando se inicien las audiencias sobre Kosovo en las que el acta de la acusación habla de «800.000 desplazados forzosos albaneses y de la muerte de unos 900, entre ellos mujeres y niños». El acusado, que prescindió de abogados por no reconocer la legitimidad del TPI, se defenderá a sí mismo a partir de hoy en este juicio, que puede durar años. Informate más
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