La tercera cumbre del Consejo de Europa, destinada a definir el lugar de la decana de las instituciones europeas en el nuevo paisaje europeo, comenzó el lunes en Varsovia en presencia de los altos dirigentes de sus 46 Estados miembros.
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En un discurso de apertura de la cumbre, el presidente del país anfitrión, Aleksander Kwasniewski, denunció la existencia en el continente de "zonas de pobreza inaceptables", de "déficit de democracia", de violaciones a los derechos humanos, de límites a la libertad de prensa y de corrupción, sin referirse a ningún país específico.
Estos males "desintegran y frenan el proceso de unificación del continente", declaró frente a jefes de Estado y de gobierno y cancilleres reunidos en el palacio real de la capital polaca.
El presidente polaco evocó "la misión particular de la Corte Europea de derechos humanos" en el viejo continente.
"Polonia desea asegurar a este tribunal una actividad más completa, la más eficaz posible con una perspectiva de largo plazo", añadió.
El lunes debían comenzar tres convenciones sobre la prevención del terrorismo, el blanqueo de dinero y la lucha contra la trata de personas.
Pero, básicamente, esta primera jornada de la cumbre -- la tercera tras la de Viena en 1993 y la de Estrasburgo en 1997--, debía estar consagrada a intervenciones en torno a los temas de "la unidad europea, los valores europeos" y los "desafíos que enfrentan las sociedades europeas".
Las relaciones entre el Consejo de Europa, la Unión Europea (UE), cuyos 25 miembros son desde el 1 de mayo de 2004 mayoritarios en esa institución, y la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE, 55 miembros) centrarán los debates el martes.
El gobierno desplegó un imponente dispositivo de seguridad, con unos 10.000 policías en las calles, y prohibió la circulación en el centro de la ciudad desde el fin de semana.
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