Santiago (EFE, AFP, ANSA) - El Tribunal Supremo de la Democracia Cristiana chilena decidió ayer expulsar a Adolfo Zaldívar, un histórico dirigente y senador, desencadenando una escisión en el principal partido de la gobernante Concertación por la Democracia.
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El proceso de expulsión contra Zaldívar se inició en noviembre, tras aliarse en el Senado con la derecha para rechazar la financiación del Transantiago, el nuevo sistema de transporte público de la capital, a través de la ley de presupuesto, contraviniendo un acuerdo de su partido.
Después de siete horas de deliberación y pasadas la 1.30 de la madrugada de ayer el Tribunal Supremo resolvió «expulsar y eliminar de todos los registros partidarios» al senador Adolfo Zaldívar, por 11 votos a favor y 2 en contra.
Zaldívar anunció, como reacción, la creación de «un nuevo referente» político, separado de la Concertación.
«Lo que el país espera es que surja un movimiento que le dé esperanza y que le dé sentido y en eso voy a colaborar, voy a contribuir con todo mi ser y con toda mi fuerza», afirmó Zaldívar a los periodistas.
«Yo voy a asumir el camino de Chile, eso sí. Servir a la gente, ser leales con la gente, estar donde hay problemas», afirmó Zaldívar, que en 40 años de militancia fue dos veces presidente de la Democracia Cristiana.
Agregó que no pretende hundir a la DC, «un partido al que pertenecí durante tantos años y que le tengo gran cariño a sus bases, a su gente más sencilla. No voy a destruirlo más de lo que ellos ya lo han hecho».
El Tribunal acogió dos denuncias presentadas por la directiva, que encabeza la senadora Soledad Alvear y el consejo nacional del partido, que acusaron a Zaldívar de haber pactado con la oposición en la votación del presupuesto del Transantiago y de haber injuriado a la directiva.
Rebeldía
Zaldívar calificó a la directiva encabezada por Alvear de «asociación ilícita» y desconoció la autoridad del tribunal supremo para tomar medidas en su contra.
Zaldívar, líder del sector de los « colorines» dentro de la Democracia Cristiana, es miembro de una familia tradicional de la política chilena y hermano de Andrés, también antiguo parlamentario y ex ministro de varios gobiernos.
Tras conocerse el fallo, una docena de partidarios a Zaldívar se apostaron frente a la sede del partido, en el centro de Santiago, donde lanzaron consignas a favor del expulsado e improperios contra el tribunal.
Varios diputados «colorines» se declararon «en rebeldía» y anunciaron que acudirán a acciones legales para impugnar el fallo del tribunal supremo.
Este tribunal es la máxima instancia disciplinaria de la Democracia Cristiana (todos los partidos políticos tienen uno según el ordenamiento local chileno).
El diputado Jaime Mulet sostuvo que la expulsión del senador está sustentada en una acusación falsa, mientras su colega Pedro Araya dijo: «Daremos la batalla que corresponda para que Adolfo Zaldívar pueda continuar en el partido».
Carlos Olivares, otro diputado « colorín», se declaró «en estado de desconocimiento del fallo».
Adolfo Zaldívar, de 63 años, entró a la Democracia Cristiana el 1 de enero de 1958, ha presidido el partido en dos oportunidades y por su cabello rojo, sus seguidores son conocidos como «los colorines» en el partido, donde también existe la facción de los «gutistas», en alusión a Gutenberg Martínez, esposo de Soledad Alvear.
Ambos grupos han protagonizado frecuentes controversias desde hace tiempo, producto, según los analistas, de una pugna entre Zaldívar y Alvear, ambos con afanes presidenciales.
La expulsión de Zaldívar se produjo pocas horas después de que Alvear fuera dada de alta, tras permanecer dos días en una clínica, afectada de fuertes dolores que se pensó podía ser alguna afección coronaria, lo que fue descartado por los médicos.
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