Complica a Lula fuerte derrota en el Congreso
El Senado brasileño asestó ayer a Lula da Silva una de las mayores derrotas legislativas de su mandato. Una mayoría de opositores y oficialistas descontentos rechazó por lo escaso el aumento del salario mínimo decidido por el gobierno (una referencia más importante en Brasil que en la Argentina para calcular los costos de las empresas en mano de obra) e impuso una suba mayor. El tema pasará ahora a la Cámara de Diputados y, aunque ésta se sume al Senado, Lula podría imponer sólo su derecho de veto. Pero eso no le evitará pagar un alto costo político frente a un Congreso lo que ha corrido «por izquierda». Tampoco le permitirá eludir la desconfianza de los mercados, dada la impresión de que al gobierno le está costando mucho más que antes conformar mayorías legislativas, lo que pone en peligro el avance de su agenda económica modernizadora.
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Luiz Inácio Lula da Silva
«El gobierno saldrá derrotado. Una vez más tiraron al piso banderas históricas», dijo el senador opositor Jefferson Peres. En tanto, un senador oficialista, que pidió no ser identificado, había admitido que la oposición derrotaría al gobierno en la votación.
• Seguimiento
Este tema es seguido de cerca por el mercado financiero, debido a que la posibilidad de que sea fijado un salario mayor al determinado por Lula significaría un duro golpe a las cuentas públicas y al compromiso del gobierno con la austeridad fiscal.
Aunque la Cámara de Diputados apruebe ahora el proyecto del Senado, Lula podría vetar la iniciativa.
Sin embargo, los analistas aseguran que eso lo desgastaría políticamente y que no le permitiría evitar el daño político que supone la imagen de que al gobierno le está costando armar una base parlamentaria sólida para hacer aprobar su agenda.
El Senado ya ha infringido severas derrotas al gobierno y varios legisladores -incluso oficialistas- han asegurado que resistirían aprobar el aumento decidido por Lula, que había prometido en su campaña para la presidencia duplicar el salario mínimo.
El aumento otorgado inicialmente, menor a 10%, tornó prácticamente imposible cumplir esa promesa. El gobierno reconoció que el aumento era pequeño, pero dijo que un alza mayor podría haber perjudicado las cuentas públicas del país.




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