Washington (AFP) - La única funcionaria de la mayorista de energía Enron que denunció a tiempo el vaciamiento que sufría la empresa comprometió aun más a dos altos directivos de la compañía al declarar ante la Cámara de Representantes.
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«No me sentía muy cómoda ante la idea de confrontar a (Jeffrey) Skilling (ex presidente del grupo) con (Andrew) Fastow (ex director financiero)» sobre las irregularidades, confesó Sherron Watkins. «Pensaba que, si lo hacía, perdería mi empleo», añadió la ex vicepresidenta.
Watkins envió en mayo de 2001 un e-mail al entonces presidente del grupo, Kenneth Lay, para advertirle acerca de indicios de fraude. Contó que el 14 de agosto, día de la renuncia de Fastow, se había sentido obligada «a informar a Lay sobre esos problemas de contabilidad». «Me encargaré», respondió el ex presidente. Si éste, íntimo de George W. Bush, actuó de buena o mala fe, es una de las cuestiones a dilucidar, aunque muchos legisladores se inclinan por lo segundo.
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