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Un riguroso operativo de seguridad se instaló en los lugares de votación.
En la zona de Latehar, situada en el depauperado estado de Jharkhand, una mina explotó al paso de un autobús y acabó con la vida de un conductor, un asistente y siete miembros de la Guardia de Fronteras, según una fuente policial citada por las agencias indias.
Cinco funcionarios desplegados para supervisar la votación murieron también a causa de la explosión de una mina colocada por los maoístas en el vecino estado de Chhattisgarh, que hoy celebró su primera y única jornada electoral.
En un distrito de la misma región, Dantewada, los maoístas atacaron un colegio electoral y acabaron con la vida de dos agentes del Central Police Reserve Force (CRPF), el cuerpo que habitualmente lleva a cabo operaciones contra los rebeldes, dijo la Policía a la agencia PTI.
Y en un asalto similar, un guardia de seguridad y un policía murieron por disparos de una decena de maoístas en el distrito de Gaya, situado en el norteño estado de Bihar.
El director general del CRPF, A.S. Gill, reconoció que los agentes están intentando reajustarse a la nueva estrategia maoísta para boicotear los comicios, según PTI.
Aunque la mayoría de las áreas con presencia rebelde votaron hoy, "Orissa es un estado en el que habrá una importante tarea" en las siguientes fases, advirtió Gill.
Hoy los rebeldes ya incendiaron máquinas de voto electrónico y vehículos en esta región, aunque no se registraron víctimas.
Desde que protagonizó una revuelta contra las fuerzas de seguridad en la aldea bengalí de Naxalbari en 1967, la guerrilla ha intentado poner la democracia india contra las cuerdas con boicoteos electorales y ataques constantes contra las fuerzas del orden.
Los "naxalitas", que luchan por una revolución agraria de corte comunista, controlan varias zonas del depauperado centro y este indios, donde tienen numerosos campos de entrenamiento y buscan el apoyo del campesinado.
"La violencia maoísta es un serio reto para el país", admitió a IANS un portavoz del gobernante Partido del Congreso, Ashwini Kumar.
"El problema naxalita se ha extendido en los últimos cinco años (de Gobierno del Partido del Congreso) a áreas que antes estaban fuera del alcance del movimiento", manifestó Sindhart Nath Singh, portavoz de la otra fuerza nacional, el opositor Bharatiya Janata Party (BJP).
Hoy también hubo choques entre seguidores de partidos rivales en Cachemira, mientras que en el decisivo estado sureño de Andhra la destrucción de material electoral llevó a las autoridades a ordenar repetir la votación en 17 colegios.
La India aún tiene por delante otras cuatro jornadas electorales, la última de ellas el 13 de mayo, durante las cuales el resto de los 714 millones de ciudadanos llamados a las urnas deben emitir un veredicto sobre el futuro del Gobierno de su país.
Luchan por el poder el histórico Partido del Congreso y el hinduista BJP, aunque los expertos vaticinan unos comicios reñidos y dan la llave del Gobierno a quien sepa negociar una coalición con los numerosos partidos regionales y de castas.




