Porto Alegre (AFP, ANSA, EFE) - Concluyó ayer en la capital de Rio Grande do Sul el Foro Social Mundial (anti-Davos), que por tercera vez reunió a ONG, partidos políticos y líderes de la izquierda, que culpan al liberalismo como causante de los males de los países pobres.
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Esta edición contó con la participación de más de 100.000 activistas de ciento cincuenta países, que organizaron centenares de debates, y tuvo como estrellas políticas al local Luiz Inácio Lula Da Silva y al venezolano Hugo Chávez, que buscó refugio ante tantos problemas de su país.
«La economía mundial está funcionando como un Robin Hood al revés», resumió la organización Social Watch, al destacar que la transferencia neta de recursos a países subdesarrollados ha sido negativa desde 1997.
«Es la hora de un nuevo ciclo en América latina. Ha habido un ciclo de violencia y dictaduras, seguido de un ciclo neoliberal con democracias parlamentarias, y ahora se entra en uno nuevo, en el que llegan los partidarios de las reformas sociales», sostuvo por su parte el intelectual Ignacio Ramonet, director de «Le Monde Diplomatique».
Enfervorizado, el organizador del Foro Social, Candido Grzybowski, evaluó al cerrar el evento: «Nacimos anti-Davos, hoy Davos es anti-Porto Alegre».
Otras de las proclamas del foro fue la empecinada oposición al Acuerdo de Libre Comercio de la Américas (ALCA) y el rechazo frontal al ataque estadounidense contra Irak.
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