Pakistán condenó hoy el atentado contra un centro cultural estadounidense en Calcuta, en el este de la India, y negó las acusaciones del país vecino que lo implicaban en el ataque.
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El ministro del Interior indio, L.K. Advani, había declarado anteriormente que los terroristas están relacionados con la agencia de inteligencia paquistaní ISI.
"Estos cargos no tienen ninguna base", aseguró en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio del Exterior paquistaní, Aziz Ahmed Kahn.
El portavoz declaró además que la entrega de supuestos terroristas buscados por ambos países es mejor que sea discutida entre las dos partes en vez de hacer declaraciones a los medios.
Según Khan, Pakistán ha intentado facilitar el diálogo. Con ello se refería a las medidas tomadas por el gobierno paquistaní para frenar a las organizaciones extremistas islámicas que la India acusa de realizar actividades terroristas en la parte de Cachemira que administra.
Por su parte, el general Rashid Qureshi, portavoz presidencial paquistaní, declaró que la tensión en la frontera entre ambos países no ha decrecido porque la India sigue manteniendo su "potencial" militar en la frontera.
Desde el ataque terrorista del pasado diciembre contra el Parlamento indio, ambos países has desplegado fuerzas militares a lo largo de la frontera que los separa.
En referencia a la declaración del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, de que la tensión se había reducido tras su visita a los dos países en conflicto, Qureshi manifestó que la afirmación fue una valoración "diplomática", basada probablemente en las "intenciones" expresadas por la India.
"Mi valoración se basa en el potencial (militar) desplegado por la India en nuestras fronteras. Las intenciones no cuentan. Uno puede cambiar su intención en dos minutos", prosiguió el general.
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