La vertiginosa realidad de Bolivia se acelera día a día. Pese a la tensión que provoca la indefinición por la sucesión del renunciante presidente Carlos Mesa, el Congreso se vio ayer imposibilitado de reunirse debido a la persistencia de fuertes protestas y amenazas a la seguridad de los legisladores. Así, la reunión del cuerpo fue pospuesta para mañana y, en lugar de La Paz, se hará en Sucre. De una aceptación de la renuncia del presidente, y su eventual sucesión, dependen también aspectos trascendentes como el referendo por las autonomías de Santa Cruz y Tarija y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
Miles de obreros, campesinos e indígenas volvieron a ocupar el centro de La Paz. Su actitud
desafiante impidió que el Congreso se reuniera ayer mismo para decidir sobre la
renuncia del presidente Carlos Mesa y su eventual sucesión.
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En un clima de fuerte tensión, la eventual sucesión del mandatario se presenta incierta, en una realidad desbordada tanto en lo institucional como en las manifestaciones callejeras.
Nadie duda de que si Vaca Díez asume la Presidencia, las protestas de campesinos e indígenas, lejos de aplacarse, se incrementarán. Atento a esta eventualidad,
Si Vaca o Cossío asumen el poder, gobernarán hasta agosto de 2007, cuando debía terminar el mandato de Mesa, pero en cambio Rodríguez es el único facultado para convocar a elecciones adelantadas, que se realizarían en diciembre próximo.
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