20 de abril 2015 - 00:36

Conmoción por otro crimen racial en los EEUU

Un joven negro murió en un hospital de Baltimore, una semana después de su detención, y todo Estados Unidos reclama ahora el esclarecimiento del episodio, vinculado una vez más al abuso policial contra la población afroamericana.

La muerte del muchacho reabrió la herida y el intenso debate sobre la conducta de los policías, que ha ido creciendo en protestas, después de los sucesivos episodios violentos contra jóvenes afroamericanos.

La indignación fue creciendo a partir del asesinato en agosto pasado en Ferguson de un afroamericano de 18 años, desarmado, de parte de un agente de policía blanco, un caso-shock que disparó una etapa de tensiones.

La nueva víctima, Freddie Gray, de 25 años, fue detenido el 12 de abril, sospechoso de estar involucrado en actividades "ilegales", probablemente relacionadas con el tráfico de drogas.

Las circunstancias de la detención no están claras, sin embargo, lo que trascendió es que fue trasladado a una comisaría a las 8.54 de la mañana y media hora más tarde, a las 9.24, una ambulancia fue llamada para que trasladara al joven de 25 años a un hospital, donde falleció el domingo.

Las versiones indican que Gray sufrió graves lesiones en la columna y que ingresó al hospital en coma. Gray fue sometido a una cirugía, pero ya no había nada que hacer por su vida.

La familia insiste en que Gray estaba perfectamente sano cuando fue arrestado y quiere saber ahora lo que realmente sucedió.

A través de imágenes grabadas con teléfonos móviles subidas a la red y reproducidas por The Baltimore Sun, se aprecia cuando el joven es reducido en el piso, se le colocan las esposas y entre varios policías lo arrastran casi sin tocar el piso, hasta la furgoneta de la policía.

También hubo testigos que filmaron el momento en que Gray es llevado al hospital en ambulancia.

La alcaldesa demócrata de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake, de 49 años y también descendiente de afroamericanos, el Departamento de la Policía, la Oficina del Procurador y una comisión independiente anunciaron una investigación para hacer plena luz "sobre las responsabilidades".

El anuncio constituye un intento por aliviar la tensión social en Baltimore que es altísima y con los nervios a flor de piel.

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