Convocado por Bush, vuelve Kissinger al primer plano
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La nueva comisión explorará también un tema muy sensible para la administración Bush: los supuestos lazos entre ciudadanos de Arabia Saudita y la red terrorista Al-Qaeda, lo que podría elevar las presiones en EE.UU. contra su principal proveedor de petróleo y aliado.
«Esta comisión -dijo Bush- nos ayudará a mí y a los futuros presidentes a entender los métodos de los enemigos de EE.UU. y la naturaleza de las amenazas que enfrentamos.»
Kissinger quedó al frente de una comisión bipartidaria -es decir, que reunirá a republicanos y demócratas- que contará con dieciocho meses para revisar las cuestiones de seguridad aérea, control fronterizo y recopilación de inteligencia que puedan estar relacionadas con los atentados.
De todas maneras, Bush ya dejó en claro que está impaciente por conocer los resultados de la investigación. «Cuanto antes tengamos las conclusiones de la comisión, más rápido este gobierno podrá actuar sobre ellos», dijo.
Sin embargo, al mismo tiempo el presidente estableció en su discurso en el salón Roosevelt de la Casa Blanca -adonde llegaron legisladores y familiares de las víctimas de los atentados- cuáles son sus prioridades para la pesquisa.
• Protección
El gobierno, dijo Bush, «seguirá trabajando sobre las lecciones aprendidas hasta ahora para proteger a los pobladores de este país». Se trata, señaló, no tanto de apuntar el dedo hacia las fallas de los servicios de inteligencia o de los controles fronterizos sino de «reducir las vulnerabilidades» del país ante posibles ataques terroristas.
Las declaraciones de Bush coincidieron con la noticia de que EE.UU. autorizó este año, a causa de errores internos, la visa a 105 personas que jamás hubieran podido obtenerlas, ya que figuraban en una lista de individuos sospechosos de terrorismo.


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