28 de noviembre 2002 - 00:00

Convocado por Bush, vuelve Kissinger al primer plano

Washington (ANSA, EFE, Reuters) - El ex secretario de Estado Henry Kissinger, una figura emblemática de la política exterior de los Estados Unidos, volvió ayer a los primeros planos al ser nombrado por el presidente George W. Bush para encabezar la comisión independiente que investigará los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas. «Debemos destapar cada detalle y aprender cada lección del 11 de setiembre», dijo Bush en la ceremonia en la Casa Blanca con la que oficializó la creación de la comisión nacional investigadora.

Con el país todavía sacudido por los errores de evaluación de datos de inteligencia que precedieron a los atentados -que dejaron unos 3.000 muertos- y atemorizado por lo sorpresivo de los ataques, Bush apostó a la experiencia del ex secretario de Estado para llevar adelante la pesquisa.

«No tenemos restricciones y no aceptaré restricciones» para investigar, advirtió Kissinger, sobre quien pesan duras críticas por su posición frente a la guerra en Vietnam y haber apoyado los regímenes militares que gobernaron los países de América latina en los '70 y '80.

Revancha

«Gracias por retornar al servicio de nuestra nación», le dijo Bush a Kissinger. Para el ex secretario de Estado -de 79 años y premio Nobel de la Paz 1973 por las negociaciones para el cese del fuego en Vietnam-, este retorno a la actividad oficial es una suerte de revancha, en especial teniendo en cuenta la caída de su prestigio a causa de los procesos judiciales relacionados con casos de desaparecidos en América del Sur que lo persiguen desde diversos lugares del mundo.

La nueva comisión explorará también un tema muy sensible para la administración Bush: los supuestos lazos entre ciudadanos de Arabia Saudita y la red terrorista Al-Qaeda,
lo que podría elevar las presiones en EE.UU. contra su principal proveedor de petróleo y aliado.

Las acusaciones de que personalidades sauditas -entre ellas una princesa de la familia real- pudieron haber donado dinero que acabó en manos terroristas, han causado una tormenta política en Washington y provocado que la Casa Blanca -de manera inédita- presione a Arabia Saudita para que frene de forma efectiva la financiación de Al-Qaeda.

«Esta comisión -dijo Bush- nos ayudará a mí y a los futuros presidentes a entender los métodos de los enemigos de EE.UU. y la naturaleza de las amenazas que enfrentamos.»

Kissinger quedó al frente de una comisión bipartidaria -es decir, que reunirá a republicanos y demócratas- que contará con dieciocho meses para revisar las cuestiones de seguridad aérea, control fronterizo y recopilación de inteligencia que puedan estar relacionadas con los atentados.

De todas maneras, Bush ya dejó en claro que está impaciente por conocer los resultados de la investigación. «Cuanto antes tengamos las conclusiones de la comisión, más rápido este gobierno podrá actuar sobre ellos», dijo.

Sin embargo, al mismo tiempo el presidente estableció en su discurso en el salón Roosevelt de la Casa Blanca -adonde llegaron legisladores y familiares de las víctimas de los atentados- cuáles son sus prioridades para la pesquisa.

• Protección

El gobierno, dijo Bush, «seguirá trabajando sobre las lecciones aprendidas hasta ahora para proteger a los pobladores de este país». Se trata, señaló, no tanto de apuntar el dedo hacia las fallas de los servicios de inteligencia o de los controles fronterizos sino de «reducir las vulnerabilidades» del país ante posibles ataques terroristas.

Las declaraciones de Bush coincidieron con la noticia de que EE.UU. autorizó este año, a causa de errores internos, la visa a 105 personas que jamás hubieran podido obtenerlas, ya que figuraban en una lista de individuos sospechosos de terrorismo.

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