Shing Young-Ja y Kim Jong Kyu, padres del surcoreano tomado de rehén en Irak, imploran por la vida de su hijo. El gobierno coreano dijo que enviará más tropas, lo contrario de lo que quieren los presuntos secuestradores de Al-Qaeda.
Bagdad y Seúl (AFP, ANSA, DPA) - Lejos de dejarse amedrentar por la toma de un rehén surcoreano por parte de un grupo de la resistencia iraquí, el presidente de Corea del Sur, Roh Moo-Hyun, aseguró que no modificará su decisión de enviar 3.000 soldados más a Irak como parte de las fuerzas de ocupación. En tanto, en el campo de batalla, cuatro soldados estadounidenses murieron en enfrentamientos con la milicia rebelde.
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Para el presidente surcoreano, el secuestro de su compatriota «es un evento desafortunado que hay que condenar», pero agregó en seguida que «los 3.000 soldados partirán igual», aunque ha pedido al ministro de Exteriores y a otros organismos vinculados «que hagan todos los esfuerzos para salvarlo».
En las casas, sin embargo, la cadenas televisivas transmiten las imágenes del secuestrado intérprete de 33 años Kim Jong-kiu, de rodillas y con lágrimas en los ojos frente a sus captores, mientras grita en inglés: «Soldados coreanos váyanse de aquí. No quiero morir, no quiero morir».
Centenares de personas pidieron en las calles de Seúl que no se refuerce con más miembros el contingente militar surcoreano. El joven intérprete secuestrado se graduó en árabe el año pasado en la mejor escuela de lenguas de su país, la Hankuk University of Foreign Studies, y estudió también inglés y teología. Trabajaba en Irak como intérprete para la empresa norteamericana Gana General Trading, y además predicaba el Evangelio. Fue raptado hace cinco días cuando salía de una base norteamericana cerca de Falluja.
• Cuatro muertos
En total, unos once extranjeros permanecen supuestamente en manos del grupo llamado Tawhil Wal Jihad (Unidad y Guerra Santa), del jordano vinculado a Al-Qaeda Abu Mussab al Zarqawi. Sin embargo, se estima que son muchos más los secuestros que ni siquiera son registrados, porque las diplomacias buscan negociar en silencio.
En tanto, cuatro militares norteamericanos murieron en un ataque de la guerrilla en la provincia occidental de Al-Anbar, oeste de Irak, informó un vocero militar estadouni-dense. En un atentado, dos guardias nacionales iraquíes murieron en la explosión de una bomba en Bagdad, que causó además 17 heridos. Cuatro civiles murieron, por otra parte, en la región de Mossul, en el norte del país.
El bombeo de crudo iraquí destinado a la exportación se reanudó tras la reparación de uno de los dos oleoductos del sur de Irak.