20 de junio 2002 - 00:00

Crece la ola terrorista en Israel: ayer, 8 muertos más

Un voluntario religioso aparece junto a un cochecito de bebé en la escena del cruento atentado de ayer en Jerusalén. Nada parece frenar la ofensiva de los grupos terroristas palestinos.
Un voluntario religioso aparece junto a un cochecito de bebé en la escena del cruento atentado de ayer en Jerusalén. Nada parece frenar la ofensiva de los grupos terroristas palestinos.
Jerusalén (Reuters, AFP, EFE) - Un atentado suicida palestino en Jerusalén, el segundo en dos días, costó la vida ayer a por lo menos siete personas además del kamikaze y provocó ataques de helicópteros israelíes en la Franja de Gaza como represalia.

La Casa Blanca señaló que el presidente estadounidense George W. Bush, que condenó el atentado, decidió aplazar el esperado anuncio de su plan de paz para Medio Oriente. Bush afirmó que se «mantiene decidido» a trabajar para lograr la paz entre israelíes y palestinos y que apoya la nueva política de Sharon ya que «Israel debe defenderse».

Al menos siete personas murieron, además del kamikaze, en el atentado perpetrado en el barrio de French Hill, en el norte de Jerusalén, según el jefe de la policía israelí, el comandante Shlomo Aharonishki. Otras cuarenta personas resultaron heridas, varias de gravedad.

Entre los muertos figura un bebé de dos años, señaló el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert.»El atentado suicida causó siete muertos después de que el terrorista accionara la bomba entre las personas que esperaban en una parada de autobús», declaró.

«El autor del atentado llegó corriendo a una parada de autobús y accionó la carga explosiva», explicó el jefe de la policía de Jerusalén, Micky Levy.

En Beirut, las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, un grupo armado vinculado al movimiento Al Fatah del presidente palestino Yasser Arafat, reivindicaron el atentado en un comunicado. Poco después, el presidente de la AP exhortó a los palestinos a «detener totalmente» los atentados contra Israel. «Es mi obligación insistir en la necesidad de detener totalmente esas operaciones que habíamos condenado en numerosas ocasiones y contra las que habíamos adoptado medidas decisivas con el objetivo de preservar el interés nacional», subrayó Arafat en una nota firmada con su nombre.

Un dirigente israelí del Ministerio de Relaciones Exteriores,
Gideon Meir, responsabilizó a la Autoridad Palestina (AP) del ataque diciendo que constituía «una nueva prueba de su implicación en el terrorismo». Por su parte, el secretario general del gabinete palestino, Ahmed Abdelrahmán, responsabilizó a Israel del atentado y denunció los «ataques contra civiles» cualesquiera que sean.

Horas antes, un comando palestino había hecho estallar una bomba y disparado contra fuerzas de seguridad encargadas de proteger a los obreros que construyen el polémico muro de protección que rodeará los territorios palestinos de Cisjordania.

Por la noche, helicópteros de combate israelíes dispararon misiles sobre Gaza, Jan Yunes (sur de la Franja de Gaza) y Ramallah, cerca de las oficinas de Arafat.

El martes por la mañana, un atentado mató a 19 israelíes y al kamikaze palestino que activó una bomba en un autobús atestado en Jerusalén oeste. Había sido reivindicado por el movimiento radical islámico palestino Hamas. Tras ese atentado, el primer ministro israelí
Ariel Sharon decidió endurecer su política. «Israel responderá a los nuevos actos de terrorismo apropiándose de territorios de la Autoridad Palestina», había señalado tras visitar el lugar del ataque. Horas después, el ejército lanzó varias operaciones en Cisjordania y seguía ocupando por la noche dos ciudades del norte de ese territorio, Kalkiliya y Jenin, así como el campo de refugiados de esta última. Por el contrario, sus tropas se retiraron de Naplusa, tras una breve incursión.

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