Nueva Delhi - Al día siguiente de los disturbios en una universidad de Nueva Delhi, el movimiento de protesta contra una polémica ley de ciudadanía, considerada antimusulmana por sus detractores, recrudeció ayer en India, un desafío para el gobierno de Narendra Modi.
Crece la violencia religiosa en la India por una polémica ley de ciudadanía
La norma otorga la nacionalidad a migrantes no musulmanes. Esa etnia, minoritaria en el país, denunció el carácter discriminador del texto. Ya hay 6 muertos.
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Rechazo. Un grupo de manifestantes quemó una efigie del primer ministro indio, Narendra Modi, en una protesta en Nueva Delhi.
Esta ley aprobada la semana pasada facilita la atribución de la ciudadanía india a migrantes y refugiados de Afganistán, Bangladés y Pakistán, pero con la condición de que no sean musulmanes.
Para la mayoría de sus detractores, este texto responde a la voluntad del poder nacionalista hindú de marginar a la minoría musulmana en el país con 1.300 millones de habitantes.
En el noreste de India, donde nació el movimiento la semana pasada y ya murieron seis personas, los manifestantes se oponen a esta ley argumentando que provocaría una afluencia de refugiados hindúes desde el fronterizo Bangladés a su región, donde ya hay un frágil equilibrio intercomunitario.
Ayer, al día siguiente de violentos disturbios entre manifestantes y policía en la universidad Jamia Millia Islamia de la capital, se celebraron nuevas protestas en Nueva Delhi, Chennai, Bangalore y Lucknow.
En esta última ciudad, cientos de estudiantes musulmanes lanzaron piedras contra la policía que se protegió detrás de un muro.
El primer ministro Narendra Modi denunció en Twitter a “grupos con intereses ocultos” que buscan sembrar la “división” y afirmó que la nueva ley refleja “la cultura multisecular de aceptación, armonía, compasión y fraternidad de India”.
“Que quede claro, no tenemos miedo. Como la gente que protesta en Chile o Hong Kong tampoco tiene miedo”, declaró Bhumika Saraswati, una estudiante de la capital india.
En Calcuta, capital del estado de Bengala occidental, miles de personas participaron en una gran marcha convocada por la jefa del Ejecutivo local Mamata Banerjee (oposición).
El opositor Rahul Gandhi, cuyo Partido del Congreso perdió ante los nacionalistas hindúes en las urnas, tildó en Twitter a la ley y a un polémico registro de ciudadanos de “armas de polarización de masas lanzadas por fascistas en India”.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos y un partido político musulmán presentaron un recurso contra la ley ante la Corte Suprema, argumentando que es anticonstitucional y contraria a las tradiciones seculares indias.
En este sentido, la organización Human Rights Watch (HRW) pidió moderación a la Policía a lo largo de todo el país, en medio de acusaciones contra las autoridades por emplear una fuerza excesiva o innecesaria para frenar la escalada de disturbios.




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