Washington (AFP) - La guerra en Irak continúa generando polémicas dentro del gobierno de George W. Bush. A las recientes críticas que algunos militares hicieron al plan de guerra elaborado por el Pentágono, a cargo de Donald Rumsfeld, ahora se sumó una nueva controversia, en la que también se ve envuelto el polémico secretario de Defensa. Según trascendió ayer, Rumsfeld y el jefe del Departamento de Estado, Colin Powell, se enfrascaron en una pelea para asegurarse el control de la ayuda humanitaria que se distribuirá en Irak una vez finalizado el conflicto bélico. Fuentes del gobierno de EE.UU. aseguraron que la disputa gira en torno a cuál de los dos funcionarios tendrá a su cargo los equipos de ayuda de emergencia (DART), que dependen de la Agencia Estadounidense para la Ayuda Internacional (USAID), actualmente bajo la égida del Departamento de Estado.
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Los DART coordinan los esfuerzos de las ONG en las situaciones de emergencia. Sin embargo, el Pentágono busca obtener una supervisión sobre los DART, según los responsables. Esto llevó a que Powell le escribiera una carta a Rumsfeld en la cual le recordó que los DART dependen de él a través de la USAID. En la misiva, Powell explicó «de quién reciben las órdenes los DART», según un responsable del Departamento de Estado.
Un grupo de Organizaciones no gubernamentales, entre las que se encuentran CARE, Save the Children y Refugees International, se pronunció contrario al intento de toma de control de los DART por parte del Pentágono.
«Los profesionales de la ayuda de emergencia de USAID y del Departamento de Estado saben cómo dirigir mejor las operaciones de ayuda de emergencia que los miembros de la jerarquía militar del Pentágono», declaró la presidenta de InterAction, Mary McClymont. El martes pasado, durante una conferencia de prensa, Rumsfeld salió a responder las críticas que había recibido durante los últimos días el plan de guerra adoptado por las tropas estadounidenses en Irak, que apuntaban fundamentalmente a la escasa cantidad de soldados que EE.UU. destinó a los combates. «Es un plan excelente», dijo el secretario de Defensa, aunque se apuró a aclarar que «no fue mío», sino el del general Tommy Franks (jefe de operaciones en Irak).
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