Londres (ANSA)- La caída de popularidad del laborismo británico, que amenaza afectar fuertemente al partido gobernante en las elecciones regionales del 3 de mayo en Inglaterra, y de la Asamblea de Gales y el Parlamento de Escocia, incluyó ayer la versión de un anuncio anticipado de la salida del primer ministro, Tony Blair, lo que forzó una desmentida oficial.
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De acuerdo a fuentes allegadas al mandatario británico, la impopularidad de Blair es tan grande que está analizando la posibilidad de anunciar el martes su renuncia temprana, para lograr así mejorar las chances electorales de su partido en esos comicios.
Esa información, suministrada ayer por el matutino conservador Daily Telegraph, fue desmentida rápidamente por un portavoz oficial de Downing Street, quien se apresuró a rechazar la versión.
"El primer ministro no hará el anuncio por la renuncia antes de las próximas elecciones locales", enfatizó el portavoz oficial, que calificó de "equivocadas" esas especulaciones sobre que una renuncia del primer ministro el 1ro.de mayo.
Según las fuentes citadas por el matutino londinense, asesores del primer ministro le aconsejaron que anuncie la fecha en que renunciará antes de los comicios, que serán el último examen político antes de su salida.
Los analistas políticos habían predecido que Blair confirmará su renuncia después del 8 de mayo, cuando retome las actividades el gobierno compartido en Irlanda del Norte, formado recientemente.
Sin embargo, si el primer ministro aceptara los consejos de sus allegados, haría el anuncio el martes, cuando se cumplirán exactamente diez años desde que asumió al frente del gobierno.
Otra opción es que renuncie un día después, el 2 de mayo, en vísperas a las elecciones locales en Inglaterra, y por la Asamblea de Gales y el Parlamento de Escocia.
De acuerdo al Telegraph, la noticia de la salida de Blair acaparará durante 48 horas las noticias nacionales, ensombreciendo los comicios en las 300 alcaldías inglesas.
Y debido a que las últimas encuestas de opinión le dan al laborismo sus peores resultados desde 1983, la noticia de la salida anticipada del primer ministro puede suavizar el impacto de esa derrota laborista.
"La fecha del anuncio está siendo discutida al nivel más alto del número 10 (de Downing Street, NDR) para hacer que el primer ministro recobre el momento político", escribió el periódico.
"Si Blair no anuncia sus intenciones de salida y los resultados electorales son tan malos como algunos predicen, los próximos días estarán dominados por la especulación acerca de cuándo confirmará finalmente su renuncia", agregó.
Cuando se acerca el momento de la salida de Downing Street, los últimos sondeos revelan que los británicos rechazan cada vez más a Blair.
Tras una década en el poder, al que llegó cuando tenía sólo 43 años, el apoyo popular a su Partido Laborista cayó a su nivel más bajo en casi un cuarto de siglo.
Esto ocurre a pesar del buen desempeño de la economía británica, en comparación con el resto de las naciones europeas.
Según una reciente encuesta del diario The Independent, los laboristas tienen 27 por ciento de respaldo, cuatro puntos menos que lo registrado en una consulta similar efectuada hace un mes.
Mientras, la oposición conservadora cuenta ahora con 36 por ciento de apoyo popular, en tanto los Liberales Democráticos tienen 22 por ciento de adhesión, según la encuesta.
Ayer el primer ministro escribió una misiva a los parlamentarios laboristas en la que enfatizó los legados de su gobierno y dijo que la historia lo juzgará por la decisión de lanzar la guerra a Irak.
La carta de 24 páginas, que fue escrita por el jefe del gobierno para conmemorar una década en el cargo, fue enviada a cada uno de los legisladores oficialistas para destacar los "logros" de su mandato.
Blair reconoció "las dificultades y problemas" que enfrenta el laborismo, aunque negó que la agrupación no haya logrado cambios fundamentales en el país.
Según el primer ministro, gracias a su gobierno Gran Bretaña disfrutó del período más extenso de crecimiento de los últimos 200 años, con 2,5 millones de personas más empleadas, mejores estándares educativos y sanitarios y una reducción del 35 por ciento en los niveles de criminalidad.
"Vimos que la economía global estaba cambiando profundamente. El capital humano se estaba volviendo más importante que el capital físico. El país tenía que ser modernizado y nosotros lo equipamos para la nueva era", escribió el jefe del gobierno.
"Después de diez años en el poder, el laborismo ha logrado poner en práctica objetivos duraderos y esto es un gran logro", agregó.
Blair aceptó que su decisión de lanzar la guerra a Irak generó mucha controversia en el electorado británico, pero concluyó: "La Historia me juzgará".
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