San Pablo (ANSA, DPA) - El candidato oficialista José Serra volvió a ocupar el segundo lugar en los sondeos para las elecciones brasileñas del próximo 6 de octubre, consolidando sus chances de llegar al ballottage junto al Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula Da Silva. Mientras tanto, antiguos aliados del postulante izquierdista se ocupan en estos días de recordarle que, a pesar de su creciente moderación, no debe olvidarse de las viejas reivindicaciones, y que si lo hace, le presentarán batalla.
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La encuesta de Datafolha, concluida el viernes por la noche, muestra a Serra con 22 por ciento, superando al otro candidato opositor de izquierda, Ciro Gomes, que tiene 20 por ciento, mientras que el ex gobernador de Rio de Janeiro Anthony Garotinho obtiene 11 por ciento.
Respecto a la última encuesta Lula cayó un punto (ahora tiene 38), Serra subió uno, Ciro Gomes perdió dos y Garotinho logró dos puntos más. Desde hace meses, Lula marcha primero en los sondeos y lo que varía es quien ocupa el segundo lugar. A comienzos de año parecía amenazar el liderazgo de Lula Roseana Sarney, del partido de derecha PFL, quien abandonó su candidatura por denuncias de corrupción. Luego ascendió el mismo Serra impulsado por el presidente Fernando Henrique Cardoso, pero comenzó a alejarse del ballottage de fines de octubre cuando irrumpió con fuerza el anticardosista Gomes.
Datafolha informó que el margen de error de la encuesta es de tres puntos. «Pero considerando que Serra viene con leve tendencia en alza y Ciro en baja, es probable que el candidato oficialista ya esté aislado en el segundo lugar». La empresa advirtió que los resultados de esta encuesta representan un segmento muy específico: los electores con teléfono fijo en sus casas, una franja con más renta y escolaridad que el promedio del electorado, y concentrada en la región sudeste del país, mientras que Ciro es fuerte en las inmediaciones del nordestino Ceará.
En tanto, tradicionales aliados del izquierdista Lula dan señales de aceptar la moderación que intenta mostrar el candidato, pero advierten que si gana deberá responder a sus antiguas reivindicaciones.
«Brasil cambió. El discurso no puede ser el mismo que hace diez años. Decir que no respetaría los compromisos con el FMI, hubiera colocado a Lula en un gueto», dijo Joao Felicio, presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT). Sin embargo, Felicio advierte que en caso de una victoria de Lula, uno de los fundadores de la CUT, la central obrera no será gobierno y no abandonará sus luchas. «La relación de la CUT con un gobierno petista no será promiscua», prometió el dirigente. Otro de los tradicionales aliados del PT, el Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST), no está tan convencido del giro «moderado» de Lula, aunque aún sigue considerándolo el mejor candidato para sus representados.
•Opción
«Tenemos informaciones de que 60 por ciento del presupuesto de reforma agraria para 2003 fue cortado por este gobierno, afirmó Joao Paulo Rodríguez, uno de los coordinadores del movimiento. Por eso, Lula tendrá que elegir: o paga los intereses de la deuda o invierte en los campesinos».
«Si Lula resuelve nuestras demandas sin que tengamos que hacer ocupaciones, mejor. Pero si no, posiblemente habrá enfrentamiento», advirtió Joao Paulo, «porque nuestras bases precisan de tierras, créditos y mejores condiciones de vida.»
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