Londres (EFE, AFP) - En medio de las protestas de la oposición, Tony Blair designó ayer jefe del servicio de espionaje MI6 a John Scarlett, responsable del polémico informe que utilizó el primer ministro británico para apoyar el ataque a Irak, cuyos datos resultaron de manifiesta falsedad.
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Scarlett se convertirá, a partir de este verano, en el nuevo «C», como se conoce al jefe del MI6, un servicio de contraespionaje similar a la CIA estadounidense.
El designado, agente secreto durante más de treinta años en destinos como la extinta Unión Soviética, sucederá en el cargo a Richard Dearlove, quien anunció en 2003 su dimisión tras expresar sus diferencias con la política de Blair en Irak.
Scarlett, como presidente del Comité Conjunto de Inteligencia -que fija los objetivos del espionaje británico y asesora al primer ministro- elaboró el controvertido informe, donde advertía que Irak podía usar armas de destrucción masiva en 45 minutos. La cara de Scarlett, como suele suceder con todos los espías, había sido un misterio para el gran público hasta el pasado año, cuando se hizo famoso a raíz del escándalo por el suicido del científico británico David Kelly. El experto en armas y asesor del Ministerio de Defensa que se quitó la vida después de divulgarse su nombre como fuente de una polémica noticia de la BBC, que acusaba a Blair de «inflar» un informe contra Saddam Hussein.
Contra viento y marea, el nuevo jefe del MI6 defendió el documento falso y, por consiguiente, al gobierno cuando testificó ante la investigación que abrió el juez Brian Hutton sobre la muerte de Kelly. Blair ahora premió su lealtad.
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