3 de abril 2003 - 00:00

Criticó Papa a potencias que oprimen

Ciudad del Vaticano (ANSA, EFE, Reuters) - El papa Juan Pablo II afirmó ayer que «la historia no está en manos del destino, del caos o de las potencias opresoras», y aseguró que la última palabra sobre el acontecer humano la tendrá «el Dios justo y fuerte».

Frente a cientos de fieles que participaron en la habitual audiencia de los miércoles, el pontífice retomó el tema del «silencio de Dios» frente al mal «representado por imágenes de sequía, destrucción y desiertos».

En una clara alusión a la guerra contra Irak y a la muerte y destrucción que implica, el obispo de Roma, de 82 años, invitó una vez más a «mantener viva la esperanza frente al mal».

«El silencio de Dios puede ser fuente de perplejidad y puede ser considerado hasta escandaloso. Pero no se trata de una ausencia, como si Dios abandonara la historia en manos de los malos, permaneciendo indiferente e impasible», dijo Juan Pablo II. Profundamente conmovido por las imágenes que llegan de la invasión a Irak, el Papa comparó el silencio de Dios «con el trabajo de las mujeres que están por dar a luz, que jadean, soplan y después gritan».

Pero «el Señor hará surgir después un mundo nuevo, una era de libertad y de salud y abrirá los ojos a quienes no veían», fueron las palabras del jefe de la Iglesia Católica. «Aun cuando parece callar frente a la opresión y la injusticia y a todos los otros males que golpean al hombre, no cesa de amar y acude siempre en ayuda, si el hombre vuelve sus ojos hacia él con confianza», concluyó el pontífice.

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