Cuba califica de "chantaje" la huelga de hambre del opositor Fariñas y no se responsabiliza ante su posible muerte
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Guillermo Fariñas.
Fariñas, quien se niega incluso a beber agua y manifestó su intención de llevar su acción "hasta las últimas consecuencias", sufrió un desmayo el miércoles y estuvo tres horas en el hospital, donde fue hidratado con sueros y recobró la conciencia, según relataron sus allegados.
El diario acusa a Fariñas de ser un "asalariado" de Estados Unidos y de haber recibido "instrucciones, dinero y abastecimientos" también de "algunas sedes diplomáticas europeas que dirigen la subversión en Cuba".
Al mismo tiempo, aseguró que el disidente mantiene "una conducta antisocial que sufre un claro desajuste de su personalidad". En este sentido dice que en 1995 agredió físicamente a una funcionaria de la institución de salud donde trabajaba como psicólogo, por lo que fue condenado a tres años de cárcel y se puso en huelga de hambre, la primera de una serie que continuaría en años posteriores.
En total, Fariñas ha llevado a cabo más de 20 huelgas de hambre, la última de ellas en 2006, durante seis meses, para exigir el acceso libre a Internet para todos los cubanos.
"Como consecuencia de episodios sucesivos de huelgas de hambre, el organismo de Fariñas se encuentra en un proceso de deterioro notable", dice "Granma", que asegura que "si hoy está vivo, hay que decirlo, es gracias a la atención médica calificada que ha recibido sin importar su condición de mercenario".
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), formada por opositores, consideró que las autoridades de la isla, a través del artículo en "Granma", trata de "descalificar la conducta valiente, cívica y generosa" de Fariñas.
En un comunicado, su portavoz, Elizardo Sánchez, aseguró que "la malévola y criminal fórmula aplicada en este caso por las autoridades, que consiste en que Fariñas llegue hasta el borde de la muerte para luego reanimarle, puede dar lugar a su fallecimiento en un par de semanas".
Sánchez afirmó que "el gobierno de Cuba está en la obligación de facilitar atención médica permanente" al disidente y dijo que las autoridades están actuando "con la misma lógica inhumana que aplicó en el caso reciente de Orlando Zapata, a quien ingresaron en una sala de cuidados intensivos (...) horas antes de su fallecimiento".
No obstante, "Granma" hizo referencia a que "existen principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre" y que "la medicina sólo puede actuar cuando el paciente ha entrado en shock, fase en que como regla resulta tarde, pues el ser humano está en los límites de la supervivencia".




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