Cuba, más aislada, rompe con México, Perú y Europa

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El régimen castrista se encuentra cada vez más solo tras el retiro de embajadores ordenado por los gobiernos de México y de Perú. La Cancillería cubana amenazó a ambos países, los que -a su vez- recibieron el firme respaldo de EE.UU. La crisis diplomática fue desatada por Fidel Castro en el acto del 1 de Mayo: descalificó allí a Vicente Fox y a Alejandro Toledo por condenar la política de derechos humanos de Cuba, como hizo en su momento con Fernando de la Rúa y Jorge Batlle. A la Unión Europea la trató de «mafiosa».

La Habana (AFP, Reuters, ANSA, EFE, DPA) - La crisis diplomática desatada tras el retiro de Cuba de los embajadores de México y de Perú se acentuó ayer con un documento de la Cancillería de La Habana que, en tono amenazante, les promete una «respuesta oportuna». En tanto, Estados Unidos respaldó la decisión de los presidentes Vicente Fox y Alejandro Toledo, precipitada el domingo a última hora por las duras críticas formuladas por Fidel Castro al voto condenatorio de ambos países a la política de derechos humanos en la isla.

La determinación de los dos países fue avalada por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. «A mi juicio, México y Perú han respondido de manera adecuada», indicó en un seminario organizado por el Consejo de las Américas en el Departamento de Estado.

• Golpe decisivo

El discurso pronunciado por Castro el Día de los Trabajadores, ante un millón de personas y cientos de invitados del exterior, resultó un golpe decisivo para los endebles vínculos diplomáticos que Cuba mantenía con México y Perú. El jefe de Estado cubano, vestido con su uniforme de combate, subió a la tribuna decidido a cobrar las facturas pendientes a los presidentes Vicente Fox y Alejandro Toledo, a quienes reprochó su voto a favor de una moción que condenó la situación de derechos humanos en la isla en una comisión de la ONU, en Ginebra.

«Duele profundamente que tanto prestigio e influencia ganados por México en América latina y en el mundo por su intachable política internacional hayan sido convertidos en cenizas»
con su actitud en Ginebra, denunció Castro. Durante las décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), México fue, junto con España, uno de los más firmes apoyos internacionales de Cuba. La reunión mantenida en 1993 por el entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari con líderes del exilio cubano comenzó a cambiar las cosas, una línea que se pronunció tras el triunfo electoral de Fox en 2000.

Tras sus críticas a México,
Castro enfiló sus baterías contra Toledo, de quien dijo que «en realidad, no dirige ni puede dirigir nada» con «una popularidad de sólo 8%», según encuestas. «Perú constituye un ejemplo del grado de abyección y dependencia a que han conducido el imperialismo y su globalización neoliberal a muchos Estados de América latina», sentenció el líder cubano.

La reacción no se hizo esperar en Lima y en México, que dispusieron el inmediato retiro de sus embajadores en la isla, agravado en el caso mexicano por la intimación a La Habana para que ordene el regreso de su embajadory el primer secretario de la delegación diplomática cubana.

En un hecho que agrava más la tensión bilateral, el secretario mexicano de Gobernación,
Santiago Creel, calificó ayer de inaceptable que dos «agentes» cubanos hayan entrado en México para intervenir en asuntos internos. Se refirió así a dos miembros del Partido Comunista de Cuba que en abril visitaron México sin informar de sus actividades al gobierno de Fox.

La Habana replicó ayer a la decisión mexicana con un fuerte comunicado de su Cancillería, en el que
«rechaza este nuevo acto contra Cuba», y enfatiza que esas medidas fueron « inspiradas en la prepotencia, la soberbia, la necedad y la mentira». «Recibirán oportuna respuesta», concluye el documento de La Habana en tono amenazante.

• También Europa

Las iras del régimen comunistase dirigieron también contra la Unión Europea, que en junio del año pasado «congeló» sus relaciones con La Habana en protesta por el masivo encarcelamiento de disidentes de marzo de 2003. «Igual que siempre, votó en bloque, como mafia aliada y subordinada a Washington», dijo Castro. Además calificó a los ex Estados socialistas que se unieron a la UE como «una plaga de renegados, ansiosos de créditos y mercancías de la sociedad de consumo».

«Esto se produce todos los años después de la votación en Ginebra. Los blancos son diferentes países, pero la agresividad retórica de La Habana es la misma»,
comentó un diplomático latinoamericano que solicitó el anonimato.

En 2000, el objetivo de Cuba fue la Argentina y en 2002 le tocó el turno a Uruguay, cuyos gobiernos apoyaron las mociones contra La Habana en Ginebra. Las dos naciones respondieron en su momento con el retiro de sus embajadores de la isla.

La llegada de
Néstor Kirchner al gobierno argentino en mayo de 2003 implicó la designación de un embajador y la sustancial mejora de las relaciones bilaterales.

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