9 de diciembre 2008 - 00:00

Cuestión de fe

La retórica de Obama es imbatible. Tras el informe sombrío de destrucción de empleo en noviembre anunció su plan.

Las promesas obran con una convicción milagrosa sin que aún se haya desempolvado un sólo dólar.

Pero, al bálsamo temporario se suma la contundencia de las cifras: la depresión deja una estela de terrible ferocidad. Se destruyó 1,9 millón de empleos en EE.UU.

Cuando las preocupantes cifras del último mes del año se difundan a fines de enero próximo, Obama ya estará en funciones.

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