Curioso: Bush ahora hace campaña con éxito militar
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Con sus discursos Bush persigue un doble fin: uno, presentar la guerra a la luz que más le conviene. Y el otro, tratar de poner de lado los problemas en la economía que, según las encuestas, ha desplazado a Irak como la principal preocupación de los votantes.
Lo ayuda la relativa disminución de la violencia, pese a incidentes como el reciente asesinato del arzobispo caldeo Paulos Faraj Rahho, y que la cifra de soldados estadounidenses muertos en el país árabe se aproxima peligrosamente a los 4.000.
Una encuesta del Pew Research Center dada a conocer en los últimos días revela que, si bien la mayoría de los estadounidenses sigue opuesta a la guerra, 53% es optimista ahora acerca de que Estados Unidos termine logrando sus objetivos en Irak, 11% más que en setiembre de 2007.
Quienes creen que la guerra «va bien» suman ahora 48%, con respecto a 30% de entonces.
Otra encuesta, que publicaba el diario «USA Today» indica que 38% de los estadounidenses cree que en el futuro se considerará que la guerra fue principalmente un éxito, frente a 36% que opina será sobre todo un fracaso, y 18% opina que será un fracaso absoluto.
Entre los demócratas, el esfuerzo se centra ahora en vincular a Irak con la mala marcha de la economía. En su rueda de prensa semanal, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que al cumplirse el quinto aniversario de la guerra,el conflicto «se ha desarrollado a un costo significativo para la economía estadounidense».
Un análisis del premio Nobel Joseph Stiglitz calcula que el gasto en la guerra será superior a los tres billones de dólares si se tienen en cuenta los costos a largo plazo, y culpa también en parte al conflicto de los altos precios del petróleo.
La guerra, según Pelosi, «ha llevado a un alza en los precios del petróleo que derivó en un déficit brutal y desvió fondos que debían haberse invertido aquí».
«Evidentemente, necesitamos una nueva dirección en la guerra en Irak», señala la dirigente demócrata.
En el mismo sentido se pronunció el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quien afirmó que «no se puede separar la economía de la larga y sangrienta guerra civil en Irak».
En los próximos días, Bush reiterará su mensaje de cauteloso optimismo, y recordará que cualquier progreso en ese país es frágil.
Una de las claves en los próximos meses será el número de tropas estadounidenses destacadas en Irak. En la actualidad suman 158.000 soldados, que se espera se reduzcan a 140.000 para este verano boreal.
Las decisiones que Bush tome entonces, y si puede reducir esa cifra aún más, convertirían a Irak en lo que raramente ha sido: una buena noticia. Y, quizá, lograría lo que nunca hizo: subir los índices de popularidad del presidente.



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