De gira en el Líbano, el Papa abogó para que "todos los pueblos de la región vivan en paz"
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El Papa llegó a Líbano a principios de una visita de tres días, diciendo que el país multirreligioso podría servir como ejemplo para un problemático Oriente Medio y advertencia en contra de la diversión.
En esa cita se pidió, además, a la comunidad internacional y a los países de Oriente Medio que no cejaran en la búsqueda de la paz en la zona, un logro que el papa consideró en su día que es "posible y urgente".
El sumo pontífice explicó en la basílica de San Pablo que la la Exhortación Postsinodal está dirigida a todo Oriente Medio y su primer mensaje es indicar a los fieles lo que deben hacer en esta tierra.
"La Iglesia de Oriente debe vivir sin temor porque Dios está en ella para que practique su fe de forma efectiva", apuntó Benedicto XVI.
El santo padre firmó el documento, que entregará a los obispos de la región en una misa en Beirut el próximo domingo, en un acto al que asistieron el presidente libanés, Michel Suleiman, obispos de todas las confesiones -algunos venidos de Irak y Egipto-, numerosas personalidades políticas y 450 invitados.
En su discurso de bienvenida, el patriarca melquita-católico, Gregorio III Laham, insistió en la necesidad de solucionar el conflicto palestino-israelí, y aseguró que "el reconocimiento del Estado palestino preparará la vía a una verdadera 'primavera árabe'".
A su llegada a la basílica, el papa recibió la llave de la aldea de Darun-Harisa de manos de su alcalde, Antonie Chaker Chammal, y después entró en el templo mientras un coro entonaba cantos bizantinos.
Una gran número de personas, pertrechadas con banderas del Líbano y del Vaticano, seguía el acto desde fuera, donde se instalaron sillas.
La basílica de San Pablo en Harissa fue la primera escala del viaje del papa por el Líbano.
Su visita ocurre en un clima de tensión en la región por la crisis en Siria y las protestas contra embajadas de EEUU y otros países occidentales por un vídeo sobre el profeta Mahoma, considerado blasfemo por los musulmanes.
De hecho, en la ciudad libanesa de Trípoli, en el norte, una persona murió y varias resultaron heridas en los disturbios desencadenados por las protestas en contra del vídeo.
En el mismo aeropuerto de Beirut, Benedicto XVI pidió, poco después de su llegada, que se preserve el equilibrio entre musulmanes y cristianos en el Líbano.
"Es muy importante el equilibrio entre cristianos y musulmanes. Hay que preservarlo y tiene que ser ponderado", solicitó Ratzinger.
Este sábado, el papa se reunirá con Suleimán; el presidente del Parlamento, Nabil Berri, y el primer ministro Nayib Mikati en el Palacio de Baabda.
Después, se entrevistará con líderes de las distintas comunidades religiosas que conviven en el Líbano, y por la tarde celebrará un encuentro con jóvenes libaneses en la sede del patriarcado maronita en Bkerke, donde tiene previsto pronunciar un discurso.



