11 de septiembre 2002 - 00:00

Declararon en los EE.UU. el nivel de alerta mas elevado de su historia

Hace un año el mundo miraba atónito cómo aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas y cómo quedaba destruida una parte del Pentágono. Desde entonces, el presidente George W. Bush puede esgrimir ante la sociedad norteamericana haber tenido los reflejos necesarios para poner en marcha una gigantesca maquinaria bélica que acabó con el régimen talibán en Afganistán y emprender profundas reformas a los sistemas de justicia y de seguridad internos que cambiaron de modo impensable la vida cotidiana de los estadounidenses.Sin embargo, otros importantes objetivos están lejos de haberse alcanzado. La organización Al-Qaeda sigue operativa, Osama bin Laden podría estar vivo y casi no hay logros significativos en la desarticulación de la trama financiera del terrorismo. Las ciudades norteamericanas viven desde ayer el mayor nivel de alerta de su historia ante el "muy elevado riesgo" de nuevos ataques, y Washington amanece hoy con misiles tierraaire apuntando al cielo en prevención.

Declararon en los EE.UU. el nivel de alerta mas elevado de su historia
Washington (ANSA, Reuters, AFP, EFE) - El presidente George W. Bush firmó ayer personalmente la resolución que aumentó por primera vez en la historia de «elevado» a «muy alto» el nivel de alerta en Estados Unidos, ante la existencia de «nuevas informaciones» sobre posibles atentados de Al-Qaeda, al cumplirse hoy el primer aniversario de los ataques terroristas a Nueva York y Washington.

Al mismo tiempo, el Pentágono desplegó lanzamisiles tierra-aire en los alrededores de la capital estadounidense. Los misiles Stinger, que detectan el calor, fueron montados sobre vehículos militares con unidades de disparo y guía conocidos como sistemas «Avenger». Aviones F-16 de combate y AWACS también participarán en maniobras para proteger los cielos de Washington y otros lugares estratégicos. De hecho, en la última jornada un avión egipcio, que no dio información suficiente a las autoridades, fue escoltado por dos cazas y obligado a aterrizar en un aeropuerto de Carolina del Norte.

•Protección

En un acto en la embajada de Afganistán en Washington, Bush dijo que su gobierno «toma cada amenaza muy en serio». «Haremos todo lo que podamos para proteger al público», resaltó.

Entre esas precauciones, el vicepresidente Dick Cheney pasó la noche del lunes «en un lugar seguro y secreto». Con esta medida, la Casa Blanca busca asegurar la continuidad constitucional del gobierno en caso de un atentado contra Bush.

Dentro de esta situación de máxima cautela, el Departamento de Estado advirtió a todos sus ciudadanos, así como a todas sus embajadas y consulados, que permanezcan «especialmente vigilantes» durante los días previos y posteriores al 11 de setiembre.

Desde que el semáforo de alarma (que tiene cinco niveles) fue establecido, es la primera vez que el color pasa del amarillo, tercer nivel, al naranja, que es el cuarto. Además, es la primera vez desde marzo que el gobierno decide incrementar el nivel de alarma.

«Hay una continua amenaza de acciones terroristas que pueden apuntar a civiles e incluir operaciones suicidas», señaló el Departamento de Estado en un comunicado en el que advirtió, además, que estos actos terroristas «pueden ser inminentes». El fiscal general, John Ashcroft, junto al responsable de la Oficina para la Seguridad Nacional, Tom Ridge, y el director del FBI, Robert Mueller, dijeron en conferencia de prensa que se aumentó el grado de alerta ante la existencia de «nuevas informaciones». Ashcroft aseguró que las informaciones que tienen indican que en los últimos meses «células de Al-Qaeda se han establecido en diferentes países del sudeste asiático» y han acumulado explosivos para actuar en contra de intereses de EE.UU., especialmente fuera de este país.

•Posibles objetivos

«Los objetivos más probables de Al-Qaeda serían los sectores del transporte y la energía, e instalaciones y reuniones que podrían ser reconocidas en el mundo como símbolo del poder de EE.UU... como instalaciones militares, embajadas o monumentos», explicó Ashcroft. Al respecto, la Marina aseguró que petroleros y cargueros que navegan en el Golfo Pérsico, región que produce un cuarto del crudo extraído en el mundo, también son potenciales objetivos de un atentado terrorista (ver aparte). En ese sentido, las fuerzas estadounidenses apostadas en Bahrein, donde se encuentra su quinta flota, fueron puestas en estado de máxima alerta.

El funcionario subrayó que es más probable que los atentados se produzcan en el exterior que dentro de EE.UU., pero siempre contra intereses de este país. Hasta ahora se decidió el cierre de catorce embajadas o consulados estadounidenses en distintos países, especialmente en el sudeste asiático, como Filipinas e Indonesia.

Los dispositivos de seguridad del Reino Unido, Francia e Israel también serán fuertemente reforzados. Las medidas de seguridad serán incrementadas especialmente en los alrededores de la embajada de EE.UU. y en los grandes centros comerciales.

Ashcroft dijo también que se ha detectado, igual que antes del 11 de setiembre del año pasado, un aumento de las comunicaciones entre los
supuestos terroristas.
Mientras, la policía y el FBI buscan incesantemente a un grupo de desconocidos que el lunes robó 150 kilos de material explosivo de una fábrica de Texas, posiblemente para ser utilizado en un atentado.

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