Washington (EFE, AFP, DPA, Reuters, ANSA) - La oposición demócrata se separó aún más del presidente de EE.UU., George W. Bush, en torno al anunciado ataque a Irak y confirmó la intención de limitar las facultades de la Casa Blanca para tomar medidas unilaterales. Si bien los legisladores opositores están dispuestos a apoyar una ofensiva contra Saddam Hussein, las acusaciones apuntan a una «politización ultrajante» del tema de parte del mandatario republicano.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Es algo ultrajante», afirmó irritado ayer en la sesión del Senado, el jefe de la mayoría demócrata, Tom Daschle, en alusión al uso político del debate con vistas a la obtención de réditos en las elecciones legislativas del 5 de noviembre.
Daschle respondió así a varias declaraciones de miembros del gobierno, sobre todo una de Bush, quien dijo el lunes en Nueva Jersey que el Senado, controlado por los demócratas, «no está interesado en la seguridad del país». El legislador citó informes internos republicanos y el hallazgo de un disquete en las afueras de la Casa Blanca, en el que se cita una reunión de estrategas de marketing republicanos en la sede presidencial, donde el principal asesor de Bush, Karl Rove, aconsejaba «centrarse en la guerra». «El presidente debería disculparse ante el pueblo. Se trata de algo equivocado. No debemos politizar esta guerra», afirmó Daschle.
Anoche, el vocero de Bush, Ari Fleischer, respondió que el mandatario no se refirió a los demócratas como desinteresados por la seguridad, y argumentó que las citas hechas por Daschle «no fueron correctas». Los demócratas sostienen que los republicanos buscan desviar la atención sobre el estancamiento de la economía y los escándalos financieros.
• Impulsor
Los dichos de Daschle y de otros demócratas se vieron impulsados por el ex candidato presidencial demócrata Al Gore, que pronunció el martes la crítica más frontal contra la política antiterrorista de Bush que se haya escuchado a primer nivel de los políticos estadounidenses desde el 11 de setiembre de 2001. Gore, quien superó a Bush en número de votos totales en noviembre de 2000, pero no en el Colegio Electoral. sostuvo que «toda la simpatía, la buena voluntad y el apoyo que recibimos del mundo entero después del 11 de setiembre, lo hemos desperdiciado en un año reemplazando todo por el miedo, la ansiedad y la incertidumbre», y luego calificó a Bush como un «cowboy solitario».
El demócrata, que según los analistas lanzó nuevamente su campaña presidencial, también consideró «antinorteamericano» iniciar procesos judiciales sin garantías «por una simple orden del presidente» y alertó sobre la inestabilidad de la economía si se emprende una acción bélica. «Si lo que encarna EE.UU. es un imperio, nuestros enemigos serán legión», advirtió Gore.
• Vía libre
No obstante, Bush ignoró a Gore y a las voces demócratas y llamó nuevamente al Congreso estadounidense a «actuar ahora» para darle vía libre para llevar a cabo acciones militares contra Irak. El presidente recordó que «mi trabajo es defender al pueblo estadounidense sin importar la estación» política, y recordó que Saddam Hussein y Osama bin Laden «son el mal». «No es momento de apuntar con el dedo», agregó Bush.
Fuentes del Congreso dijeron que la resolución demandada por Bush probablemente sea aprobada antes de que comience el receso electoral. Sin embargo, importantes legisladores demócratas anticiparon sus reparos porque sostienen que lo solicitado es demasiado ambiguo y daría a Bush la opción de lanzar una guerra contra otros países de Oriente Medio. El representante William Delahunt señaló que sus electores están muy preocupados y no creen que Bush haya mostrado las razones suficientes.
Dejá tu comentario