24 de mayo 2004 - 00:00

Demoliciones dividen a Israel

Jerusalén (ANSA, DPA) - Un duro enfrentamiento producido en la reunión del gobierno israelí de ayer puso nuevamente en discusión la polémica política de demoliciones de casas de palestinos en Rafah, Gaza, calificada por ministro de Justicia,Yosef Lapid, como «inhumana» y «no judía». Anoche, el ejército inició un retirada parcial de esa localidad palestina.

El ministro, jefe del partido de centro Shinui y principal aliado del premier Ariel Sharon en el gobierno de centroderecha, generó una tempestad de protestas entre los ministros presentes cuando comparó lo que ocurrió en Rafah y las destrucciones sufridas por los judíos durante el período nazi.

• Daños graves

Según el diario «Haaretz», Lapid dijo que «las demoliciones de casas en Rafah deben terminar. Es inhumano, no es judío y nos crea daños graves en el mundo».

Según el periódico, el ministro dijo a sus colegas que quedó impresionado al ver en televisión las imágenes de una anciana de Rafah que buscaba sus medicinas entre los escombros de su casa destruida. «Me recordó a mi abuela», dijo.

La abuela de Lapid, que murió en el campo de concentración de Auschwitz, fue secuestrada de su casa por los nazis. El ministro, entonces un niño, es un sobreviviente del Holocausto.

Enojados, el premier Sharon y sus ministros de Economía y del Exterior,
Benjamin Netanyahu y Silvan Shalom, rápidamente exigieron a Lapid que se retractara. A la salida del encuentro, Lapid intentó enfriar la polémica, y precisó que no quiso hacer un paralelo entre los soldados israelíes y los militares nazis.

«Dije que somos una nación civil, que somos judíos y que tenemos una obligación moral por sobre las exigencias de seguridad: si continuamos así seremos expulsados de las Naciones Unidas y los responsables serán procesados en La Haya», dijo ante un grupo de periodistas.

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