Demoras y quejas por sistema de voto electrónico en comicios de Brasil
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El sistema de voto electrónico tuvo retrasos.
Pero volvamos a lo nuestro. Las autoridades de mesa están dentro de las aulas de los colegios, y la urna electrónica tiene la debida privacidad gracias a un cartón que la rodea con insignias de la autoridad electoral. Si todo sale bien, en un minuto es posible completar el trámite.
En Brasil es posible votar aun si se hace ostentación de símbolos partidarios. Remeras, calcomanías pegadas en la ropa y hasta banderas de agrupaciones son aceptables, pero no las expresiones orales de propaganda. Esto, llamado "boca de urna", derivó, entre otros desórdenes, la detención de 1.209 personas en el país.
"Había mucha gente en la cola de mi mesa, demoré treinta minutos", le dijo, apurando el paso, María Teresa, a este enviado a la salida de la Escola Classe N° 6 de Vargem Bonita, en el DF y a unos 20 km del "plan piloto" de Brasilia.
A las 10 de la mañana era más la gente que entraba al colegio que la que salía. "La identificación (biométrica) en mi caso fue fácil, espero que se generalice porque es una buena manera de impedir el fraude", agregó María Teresa.
Guido también demoró, pero en la urna todo fue fácil. "¡Eso fue rapidísimo!", exclamó su mujer. "Ahora lo que esperamos es que nuestros legisladores sean más honestos", agregó el hombre. Elba, en cambio, vio las colas y huyó despavorida. "Más tarde voy a volver", prometió.
A una hora del centro de Brasilia por ruta se entra en el estado de Goiás, donde el DF está geográficamente enclavado. El cambio de paisaje es notable. Mucho campo, propiedades rurales prósperas, pero mucha pobreza.
Es que el crecimiento de estas ciudades, cuya población vive en buena medida de la actividad del DF, es explosivo. Hace cuatro años Valparaíso de Goiás tenía 143.000 habitantes: hoy se calcula que tiene 180.000.
En el Colégio Estadual de Valparaíso, se ven colas cortas y un paso más fluido de gente: aquí no hay identificación biométrica y los votantes deben usar sólo sus documentos. Thais, una bonita fiscal del Partido de los Trabajadores, le cuenta a ámbito.com que su tarea principal es evitar los "boca de urna". "Primero llamamos la atención, pero si la persona insiste, buscamos un policía. Hoy ya se llevaron presos a dos", dijo poco antes del mediodía. En rigor, este diario sólo vio fiscales del PT de Dilma Rousseff y del PSDB de Aécio Neves. Se supone que ellos controlan que tampoco sus partidos hagan propaganda indebida... Este enviado puede jurar, y probar con fotos que conserva, que dos votantes concurrieron con camisetas de Boca. Uno con la titular, el otro con la suplente. Ambos, otra curiosidad, se llaman Guilherme. El segundo confiesa que su amor xeneize tiene nombre y apellido: Juan Román Riquelme. Es comprensible, claro. ¡Y uno que pensaba aquí, tan lejos, abstraerse de los nervios del clásico!




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