Los sectores ultrarreligiosos y nacionalistas de Israel hicieron sentir su poder al formar una cadena humana de unas 130.000 personas, que unió ayer el asentamiento de Gush Katif, en Gaza, con el Muro de los Lamentos, en Jerusalén (foto), en contra del plan de Ariel Sharon de retirar paulatinamente los asentamientos de Gaza.
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