7 de marzo 2007 - 00:00

Denuncia enfrenta a Egipto con Israel

Jerusalén - El ministro israelí de Infraestructuras, Benjamin Ben Eliezer, se vio obligado el lunes a cancelar la visita que tenía previsto realizar a Egipto ante la polémica que generó en ese país un documental de la televisión de Israel, que denuncia su participación en la masacre de cientos de prisioneros egipcios en 1967.

La trifulca pública -que ha derivado en un grave incidente diplomático-no es ninguna novedad y supone un remedo de la misma situación que se vivió en 1995, cuando historiadores, ex militares y testigos israelíes confirmaron los excesos cometidos por las tropas de su propia nación no sólo en la contienda de 1967 sino también en la de 1956. Ben Eliezer tenía previsto llegar a El Cairo el jueves para entrevistarse con el máximo responsable de la Inteligencia egipcia, Omar Suleiman.

Según el político israelí, el escalofriante suceso nunca ocurrió. «Es cierto que en una batalla de aquella guerrase registró una confrontación entrela unidad que yo dirigía y soldados de un regimiento palestino. No fueron asesinados, como se ha dicho, sino que murieron durante la batalla. Eran palestinos y no tropas egipcias», declaró Ben Eliezer al principal diario cairota, «Al-Ahram».

Sin embargo, sus afirmaciones no han conseguido mitigar la indignación que el programa generó en Egipto, donde los diarios dedicaron sus portadas a la controversia, se generaron pequeñas manifestaciones populares donde se pisoteó el retrato de Ben Eliezer y se multiplicaron las diatribas en su contra.

El régimen egipcio se vio obligado a convocar el domingo al embajador de Tel Aviv para requerir explicaciones sobre «ese crimen en el que está implicado Ben Eliezer», en palabras del comunicado que difundió el Ministerio de Exteriores de la nación árabe. El mismo texto reclamaba incluso que «a la luz de nuevas informaciones y declaraciones de testigos» el caso debería reabrirse y los implicados ser «enviados ante la Justicia».

En el Parlamento egipcio se escucharon además toda suerte de vituperios contra Ben Eliezer y el embajador israelí en El Cairo. «Ese perro, el embajador israelí, se tiene que ir de Egipto», soltó Mahmud Salim, miembro del gobernante Partido Democrático Nacional.

Las primeras revelaciones sobre las ejecuciones acaecidas en 1967 se conocieron en Israel en 1995 cuando el ex general Arieh Biro admitió sin resquemor que él mismo había ametrallado a 49 soldados egipcios desarmados en 1956.

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