Desconcierto y sombras rodean ahora a Chávez
-
En el mismo hotel donde intentaron atacar a Trump balearon a Reagan en 1981
-
Qué dice la carta que escribió Allen antes del ataque a tiros en Washington
Chávez, que «se proyecta como el gran líder radical y pretende ocupar el rol de Fidel Castro y paladín contra el Imperio (Estados Unidos), queda al final como un tipo que tiene un discurso que depende de las encuestas», dijo Alberto Barrera, coautor de la biografía «Chávez sin uniforme».
Es sorprendente que ante las diversas medidas rectificadas tampoco haya grandes reacciones populares: «Todo se determina por los vaivenes del año electoral y se hace consultando encuestas», dijo Barrera, ganador del Premio Herralde de Literatura 2007, refiriéndose a las elecciones regionales y municipales del próximo noviembre.
«El mundo queda perplejo ante un tipo sin ideología, ante un lector de sondeos de opinión. Existe un costo en su relación con su propia gente, que ve a un líder vacilante que descalifica todo lo propuesto», añadió, considerando que «se ha esfumado el Chávez fanfarrón».
No es la primera vez que el presidente venezolano rectifica, «pero esta vez se nota un debilitamiento que Chávez ha querido disfrazar actuando como si nada hubiera ocurrido», dijo Enrique ter Horst, abogado y diplomático venezolano.
«Chávez está en algo más que un bache. Se ha debilitado nacional e internacionalmente y dentro de su propio movimiento», dijo el diplomático, ex subsecretario general de Naciones Unidas.
Ter Horst compara la actitud de Chávez con la que tomaba el ex campeón del mundo Cassius Clay, que, «cuando boxeaba y recibía un golpe, se daba vuelta y decía a las cámaras: 'No me dolió'». «Da la impresión de que esa actitud ha llevado a Chávez a cometer un error tras otro porque esta vez sí le dolió» perder el referendo de diciembre de 2007 sobre un proyecto de reforma constitucional.
Para el sociólogo Tulio Hernández, quien trabajó como secretario de Cultura en el gobierno de Caracas durante la gestión de Aristóbulo Istúriz, «se produce una especie de confusión terrible por las alteraciones del discurso, lo cual genera una lesión social, una tendencia a no acompañar a un hombre que cambia de opinión muy seguido».
«Chávez es un hombre sin estrategia, pero es el rey de la táctica. Sin embargo, el exceso de táctica se le está reduciendo», puntualizó.


Dejá tu comentario