Despejó Obama dudas sobre su compromiso con Israel

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Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., el senador Barack Obama, mostró, durante su estancia en Jerusalén y su visita fugaz a la ciudad palestina de Ramallah, su intención de mantener la política de apoyo incondicional a Israel que sigue Washington desde hace años

La visita de 36 horas a Israel y Cisjordania, colofón de su gira por Medio Oriente y preludio de su visita a Europa, había despertado una gran expectativa.

El interés que suscitan los mensajes que transmite EE.UU. a las partes en litigio están justificadas por el papel que ejerce Washington en los procesos de paz y por su carácter de principal aliado militar, financiero y diplomático de Israel.

Un papel que Obama, en su condición de candidato demócrata y con la plena conciencia de la importancia del voto judío en los comicios de noviembre, reforzó éste ayer en Jerusalén, intentando despejar reticencias por sus frecuentes cambios de opinión.

Así, tras un encuentro con el presidente israelí, Shimon Peres, en su residencia oficial, Obama reafirmó su « compromiso inquebrantable con la seguridad de Israel y su esperanza de ser un socio eficaz para lograr una paz duradera en la región».

  • Como Bush

    Asimismo, el senador por Illinois se refirió a Irán en prácticamente los mismos términos empleados por el actual presidente George W. Bush: «No dejaré ninguna opción fuera de la mesa». «Un Irán nuclear supondría una grave amenaza, y el mundo debe evitar que Irán obtenga un arma» atómica, añadió el candidato tras su visita a Sderot, localidad israelí afectada por el constante lanzamiento de misiles por parte de terroristas palestinos. En su opinión, la comunidad internacional debería utilizar de inmediato «grandes palos y grandes zanahorias» para persuadir a Irán de que ponga fin a sus ambiciones nucleares

    Sobre el conflicto entre Israel y la Autoridad Palestina (AP), el candidato negro aseguró que «es difícil negociar con un grupo (en referencia a Hamas) que no representa a una nación y que no reconoce el derecho a la existencia de Israel».

    Sobre otro de los temas sensibles de Medio Oriente, la disputa por Jerusalén, Obama volvió a alinearse con sus anfitriones: «No he cambiado de opinión», aseguró. «Sigo diciendo que Jerusalén será la capital de Israel. Lo dije en el pasado, y lo repito. Pero también digo que se trata de una cuestión ligada al resultado final» de las negociaciones de paz.

    Obama consternó al mundo musulmán cuando el mes pasadodijo que Jerusalén debería ser la capital única de Israel, sin divisiones. Los palestinos quieren que el este árabe de Jerusalén sea la capital de su eventual Estado y la oeste de Israel. Tras las críticas a esas afirmaciones, Obama aclaró que «se había expresado mal».

    Antes de su conferencia de prensa en Sderot, el candidato demócrata tuvo tiempo para una visita relámpago a Ramallah, en Cisjordania, sede de la presidencia de AP. Allí se reunió con el presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), al que le prometió implicarse totalmente en el proceso de paz si alcanza la Casa Blanca.

    Tras el encuentro, Obama dijo a los periodistas que había encontrado entre los palestinos «un fuerte sentimiento de que se está progresando y que se están desarrollando conversaciones honestas» en las reuniones por la paz. Cientos de oficiales de seguridad palestinos con cascos y rifles automáticos se formaban en las calles mientras Obama se dirigía a Jerusalén. Su convoy negro pasó por el elevado muro entre Israel y Cisjordania y colonias judías en su ruta.

    A primera hora del día, Obamase había entrevistado con el titular israelí Defensa, Ehud Barak, en un desayuno de trabajo que precedió a otra reunión con el líder de la oposición y ex primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. A las entrevistas sucedió una visita al Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén y a su sinagoga memorial en recuerdo de los seis millones de judíos muertos por la barbarie nazi, donde depositó una ofrenda floral. Por la noche participó en una cena con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y luego visitó el Muro de los Lamentos en Jerusalén.
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