Dilema en Colombia por matar a un guerrillero
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Pedro Pablo Montoya, el desertor de las FARC que asesinó a «Iván Ríos», uno de los máximos líderes de la guerrilla. Toda Colombia debate si se le debe entregar una recompensa o procesarlo por homicidio.
Un ex funcionario de alto nivel de la fiscalía citado por «El Tiempo» consideró que «por razones de política criminal (el Estado) debe mandar una señal en la que otras personas sigan ese ejemplo para capturar a otros cabecillas».
En tanto, el procurador general, Edgardo Maya Villazón, reconoció que encargará un estudio jurídico para establecer la viabilidad o no del pago. « Vamos a mirar si era vivo o muerto o por información para dar con el paradero de los cabecillas de la organización subversiva «, comentó.
Mientras, desde el Poder Ejecutivo, el alto consejero para la reintegración, Frank Pearl, dijo que el pago de la recompensa a «Rojas» « estimula la desmovilización y desarticulación de las FARC.
«Ese tema lo debe definir el Ministerio de Defensa. Nosotros esperamos que la recompensa se pague y que la recompensa sea efectiva, porque es un mecanismo para desarticular a las FARC, es un mecanismo para seguir resquebrajando la poca confianza que hay entre los diferentes frentes», dijo Pearl.
El ministro del Interior, Carlos Holguín, dijo que el tema está en estudio, teniendo en cuenta la importancia jurídica y política que una decisión como ésta trae consigo, por eso consideró que es una cuestión sobre la cual no se debe improvisar.
El caso, motivo de comentarios y discusiones en los bares y las calles de Bogotá, parece señalar una creciente descomposición del mayor grupo guerrillero de Colombia, ya que se suma a la muerte, el 1 de marzo último, de «Raúl Reyes», el ex número dos de la organización, en un controvertido operativo en territorio ecuatoriano.




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