7 de abril 2005 - 00:00

Divulgan testamento espiritual

Ciudad del Vaticano (AFP, EFE, La Vanguardia) - El «testamento» de Juan Pablo II, que será divulgado hoy, es una meditación sobre la vida y la muerte, la fe y la humanidad, pero no contiene ninguna indicación práctica ni revela el nombre del cardenal «in péctore», según el vaticanista del «Corriere della Sera».

Al igual que el testamento de Pablo VI, se trata de un texto escrito y modificado en varias ocasiones por el Sumo Pontífice, que llevaría dos o tres fechas, indicó Luigi Accatoli, uno de los expertos mejor informados.

Pero contrariamente a Pablo VI, Juan Pablo II no dejó disposiciones prácticas sobre su tumba, el cardenal secreto o sus bienes materiales. Se trata, en realidad, de un testamento espiritual, del último mensaje que el Papa quiso enviar a la Iglesia sobre la actualidad del Evangelio en el amanecer del tercer milenio.

Un texto en polaco escrito por la propia mano del Papa y que le dejó a su secretario, monseñor Stanislaw Dziwisz. Este se lo entregó al cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, que se lo transfirió al sustituto de la Secretaría de Estado, el argentino Leonardo Sandri, para que lo hiciera traducir, precisó el periodista del «Corriere della Sera».

Así, el cardenal nombrado «in péctore», cuyo nombre era mantenido en secreto «en el corazón» del Papa, parece deber ignorar hasta su muerte que figuró entre los llamados príncipes de la Iglesia. A menos que Juan Pablo II haya decidido dejar una nota sobre el tema en uno de los sobres sellados que están guardados en los archivos del Vaticano y para la apertura de los cuales se requiere una decisión expresa de su sucesor.

La fórmula del cardenal «in péctore» permite a los papas honrar a prelados cuyo nombramiento podría representar riesgos para ellos o para las relaciones del Vaticano con un Estado, o bien por simples razones de conveniencia. Según la hipótesis más extendida, el que fue designado durante el último consistorio de octubre de 2003 podría ser un prelado chino cuyo nombramiento podría irritar a las autoridades de Pekín. Estas apoyan una Iglesia Católica local « patriótica» que rechaza la autoridad del Vaticano.

Los cardenales presentes en el Vaticano decidieron ayer que el próximo día 18 comience el cónclave para definir al sucesor del Papa fallecido. En medio de versiones y polémicas sobre cuál deberá ser su nacionalidad, los especialistas comienzan a interrogarse acerca de quiénes serán los electores más influyentes, capaces de definir la votación. Mientras, Roma se ve totalmente superada por una marea humana que llega de todas partes de Europa y del mundo. La situación ya es crítica y se agravará hoy, en vísperas del funeral del Pontífice. En los tres días de homenaje popular pasaron frente a su cuerpo al menos 2 millones de personas.

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