El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudita - anunciado ayer y que todavía debe pasar por el Congreso - y remarcó que la oficialización del mismo estará supeditada a que el país de Medio Oriente se sume a los Acuerdos de Abraham y reconozca formalmente a Israel como Estado.
Donald Trump exige que Arabia Saudita reconozca a Israel formalmente para avanzar con el acuerdo nuclear
Tras anunciar el pacto públicamente, el mandatario estadounidense puso una condición para concretar la firma oficial. Además, aseguró que no se opone al enriquecimiento de uranio "con fines civiles".
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En medio de la tensión creciente en Medio Oriente, el recrudecimiento de la guerra con Irán y la falta de acuerdo con Teherán sobre el programa nuclear, Trump afirmó: "Estados Unidos no se opone a las instalaciones nucleares civiles (no enriquecidas)".
Donald Trump ata el acuerdo nuclear con Arabia Saudita al reconocimiento formal de Israel
La publicación de Donald Trump se produjo apenas unas horas después de que EEUU y Arabia Saudita firmaran un acuerdo de cooperación nuclear civil que, según fuentes consultadas por la agencia AP, habilita al reino a avanzar en la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio. La decisión supone un cambio respecto de los criterios de no proliferación que Washington había sostenido hasta ahora en Medio Oriente.
El convenio, conocido como "acuerdo 123" por la sección de la Ley de Energía Atómica de 1954 que regula la transferencia de tecnología nuclear estadounidense a otros países, fue suscripto por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman. También se firmó un acuerdo bilateral de salvaguardias. El pacto tendrá una vigencia de 30 años y ahora deberá ser enviado al Congreso estadounidense para su revisión.
Antes de la firma, Wright había asegurado que el acuerdo "mantiene los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación". En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo desde Filipinas que Washington no avanzaría con ningún convenio que implicara "al riesgo de proliferación". Sin embargo, hasta ese momento ninguno de los funcionarios había precisado cuáles serían los mecanismos de verificación ni había mencionado un requisito vinculado con los Acuerdos de Abraham, condición que Trump planteó públicamente horas después.
De acuerdo con las fuentes citadas por AP, el texto tampoco incorpora el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el mecanismo que habilita inspecciones más amplias para garantizar que el material nuclear no sea desviado con fines militares.
La ausencia de ese instrumento marca una diferencia respecto del acuerdo que Estados Unidos firmó en 2009 con Emiratos Árabes Unidos para desarrollar la central nuclear de Barakah. En ese caso, Abu Dhabi aceptó renunciar expresamente al enriquecimiento de uranio, un esquema que especialistas consideran el "estándar de oro" para los países que buscan desarrollar energía nuclear con fines civiles sin generar sospechas sobre un eventual programa armamentístico.
Arabia Saudita, en cambio, históricamente rechazó cualquier compromiso que le impidiera desarrollar el ciclo completo del combustible nuclear. En ese contexto, el príncipe heredero y gobernante de facto, Mohammed bin Salman, llegó a advertir públicamente que el reino buscaría desarrollar armas nucleares propias si Irán obtenía una bomba atómica.
Qué son los Acuerdos de Abraham
Los Acuerdos de Abraham fueron impulsados durante el primer mandato de Donald Trump y dieron lugar, en 2020, a un proceso de normalización de relaciones entre Israel y varios países de mayoría árabe. Como parte de esa iniciativa, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán establecieron vínculos diplomáticos con el Estado israelí. El año pasado también se incorporó Kazajistán, que mantenía relaciones diplomáticas con Israel desde 1992.
El proceso representó la primera normalización entre Israel y países árabes desde los tratados de paz firmados con Egipto en 1979 y con Jordania en 1994. Sus impulsores destacan que los acuerdos favorecieron una mayor cooperación regional y el crecimiento del comercio entre los países participantes. En ese marco, por ejemplo, Israel y Emiratos Árabes Unidos firmaron un acuerdo de cinco años para intercambiar conocimientos en materia agrícola, entre otros convenios.
Al mismo tiempo, los Acuerdos de Abraham modificaron un principio que durante años había guiado la política regional: que la normalización de relaciones con Israel solo sería posible una vez resuelto el conflicto israelí-palestino mediante una solución de dos Estados. Ese cambio constituye uno de los principales cuestionamientos al proceso, ya que los palestinos sostienen que quedaron relegados por la iniciativa.





