Dudú, Lulú y la pelea por negocio del narcotráfico

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Rio de Janeiro (ANSA, AFP) - La actual guerra desatada en Río de Janeiro por bandas de narcotraficantes enfrenta a dos peligrosos personajes: Luciano «Lulú» Barbosa, de la favela Rocinha, y Eduino Eustaquio «Dudú» de Araujo, de Vidigal.

«Lulú» controla el narcotráfico en la Rocinha, considerada la mayor favela de América latina, en tanto que «Dudú», un delincuente sanguinario según la policía, pretende destronarlo del poder. Según el «Jornal do Brasil», en la favela Rocinha se mueven todos los meses unos 10 millones de reales (3,5 millones de dólares) en concepto de compra y venta de drogas. Rocinha, con medio millón de habitantes, es considerada la favela más tradicional de Rio de Janeiro y la mejor urbanizada (fue la primera en contar con TV por cable), e incluso es considerada ya una más de las atracciones turísticas de la «Cidade Maravilhosa».

«Lulú» -ex lugarteniente de su actual enemigo, a quien traicionó- vive en una lujosa casa con vista privilegiada a Copacabana y a la laguna Rodrigo de Freitas, además de apreciarse el Corcovado y el Cristo Redentor. La casa, que tiene ventanas blindadas y donde «Lulú» acostumbra organizar fastuosas fiestas, fue allanada por la policía el fin de semana, pero el delincuente había huido.

• Fuga

El control del tráfico de drogas parecía tranquilo en manos de «Lulú» hasta enero, pero su rival «Dudú» huyó de la cárcel Bangú I decidido a destronarlo. Este último pertenece al poderoso Comando Vermelho (CV), una organización delictiva que nació a fines de los '70 en las cárceles de Rio de Janeiro y que actualmente controla la mayoría de las favelas de la ciudad. «Lulú» se habría pasado a Amigos de los Amigos (ADA), una organización rival surgida recientemente.

Tras su fuga, durante tres meses «Dudú» se ocupó de reclutar en varias favelas cariocas un ejército irregular para invadir la Rocinha y destronar a su rival, que -según datos de la policía- dirige ese negocio desde 1995.

Un morador no identificado dijo a «Jornal do Brasil» que
«la comunidad prefiere que el comando en los morros continúe en manos de «Lulú», porque «Dudú» es considerado violento y sanguinario».

«A los 15 años 'Dudú' ya robaba automóviles y asesinaba a sus víctimas», narró el poblador anónimo que dice conocerlo desde la infancia. El mismo relato asegura que «Dudú» acostumbra arrojar los cadáveres de las personas que ejecuta en un estanque en el que alimenta a un cocodrilo que él mismo se encarga de criar.

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