Ecuador: buscaban ayer una solución a la crisis
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Las manifestaciones opositoras del sábado a la noche en Quito derivaron en enfrentamientos
con la policía. “Que se vayan todos”, es el eslogan, como en la Argentina de 2001.
En medio de la presión de los «forajidos» -término con el que el presidente calificó a sus detractores-, Gutiérrez esperaba al cierre de esta edición que el Parlamento de 100 miembros aprobara una resolución para cesar a la CSJ y legitimar un decreto que emitió el viernes en este mismo sentido, con la esperanza de asegurar su gestión.
La oposición cuestiona el mecanismo usado por Gutiérrez para cesar a la Corte calificándolo de «dictatorial», por lo que es renuente a aprobar un texto que vuelva constitucional la intervención del Ejecutivo en otra función del Estado.
Pero la cesación de la CSJ no es el único obstáculo por resolver. El mecanismo para la selección y el nombramiento de los nuevos magistrados es un tema en que la oposición y el oficialismo mantienen posiciones encontradas, que, según analistas políticos, serán difíciles de acercar, con el riesgo de que la disputa se dilate y propague a partir de hoy las protestas más allá de Quito.
• Proyectos
Los cambios en el sistema judicial se aprobarían a través de una ley. Pero Gutiérrez y la oposición tienen dos proyectos diferentes, cuya suerte final quedará en manos del presidente, quien podría promulgar o vetar el procedimiento que apruebe finalmente la mayoría.
En caso de que quede sin efecto el nombramiento de la Corte que Gutiérrez cesó el viernes, según observadores se puede apelar todo lo actuado por el tribunal, es decir, la anulación de los juicios que pesaban sobre los ex presidentes Abadalá Bucaram y Gustavo Novoa, y el ex vice Alberto Dahik, quienes pudieron regresar al país del exilio. Esa determinación de la CSJ terminó por caldear los ánimos de una población harta de los escándalos de corrupción.



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