21 de abril 2005 - 00:00

Ecuador: destituyeron al Presidente en jornada violenta. Sigue tensión

Un presidente destituido, un reemplazante de dudosa legitimidad, violencia incontenible en las calles, el Congreso invadido, legisladores golpeados, un ministerio saqueado e incendiado, un muerto, casi un centenar de heridos. Este fue el saldo de la frenética jornada de ayer en Ecuador, que terminó en la destitución del presidente constitucional Lucio Gutiérrez. La oposición legislativa logró articular una mayoría simple y, con una mera resolución y sin mediar un juicio político, derribó en minutos al mandatario.Cuando las fuerzas armadas se declararon también en rebeldía, su suerte quedó echada. Al cierre de esta edición, se informó que el presidente depuesto se encontraba en la embajada brasileña en Quito. En su lugar, asumió el vicepresidente Alfredo Palacio, último protagonista de una saga cada vez más común en Latinoamérica: la de los compañeros de fórmula que se pelean con sus jefes políticos y terminan sucediéndolos. Lamentablemente, todas las partes se han empeñado en vulnerar la legalidad en la crisis política ecuatoriana. Más allá de la dudosa legitimidad de la destitución de Gutiérrez, éste mismo había violado antes todos los marcos legales al intentar cesar a la Corte Suprema y reemplazarla por una adicta. Esto, sumado al desprocesamiento de ex presidentes acusados de corrupción -entre ellos, el inefable Abdalá Bucaram-gracias a su repentina amistad con Gutiérrez, terminó hartando a la población que, como en la Argentina de 2001, salió a la calle con sus cacerolas al grito de «que se vayan todos». Estados Unidos evitó ayer pronunciarse sobre el aparente desenlace de la crisis, mientras que la Argentina y Brasil multiplicaban sus consultas.

Ecuador: destituyeron al Presidente en jornada violenta. Sigue tensión
Quito (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - El Congreso ecuatoriano destituyó ayer al presidente Lucio Gutiérrez por «abandono de cargo», en medio de una violenta revuelta social, y proclamó como mandatario al vicepresidente Alfredo Palacio, quien anunció que terminó «la dictadura» en Ecuador.

«Terminó la dictadura, la inmoralidad, la prepotencia, el terror, el miedo», dijo Palacio, el octavo presidente de Ecuador en 10 años, en un discurso al país, tras la destitución de Gutiérrez resuelta por el Congreso, sobre cuya legalidad quedaron serias dudas.

• Afirmación

El proclamado mandatario, un cirujano de 66 años, afirmó: «A partir de aquí refundaremos una República, que abra las fábricas, las empresas que han cerrado, que reactive la producción de una Patria digna».

El Parlamento unicameral, que sesionó excepcionalmente en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), en el norte de Quito, cesó a Gutiérrez con el voto de 60 de los 62 legisladores presentes integrados especialmente por miembros de la oposición. El Congreso, que tiene en total 100 curules, evitó un juicio político y derribó al mandatario mediante una mera resolución y por mayoría simple.

El gobierno depuesto, a través del ministro de Gobierno, Oscar Ayerbe, rechazó esa decisión, pero casi de inmediato las fuerzas militares le retiraron el apoyo al mandatario, sellando así su suerte.

De inmediato, los soldados abandonaron sus puestos de vigilancia en lugares clave, incluyendo el Palacio presidencial de Carondelet.

El parlamentario opositor
Ramiro Rivera dijo que el abandono del cargo de Gutiérrez fue declarado porque «ha desconocido la Constitución» y ha intervenido en otros poderes del Estado, sin respetar su independencia, una referencia al cambio de Corte Suprema que ordenó en diciembre de modo ilegal.

• Aplausos

Menos de una hora después de la destitución de Gutiérrez, Palacio llegó a la sede de la CIESPAL y fue juramentado entre aplausos por la vicepresidenta del Congreso, la socialcristiana (OPSC) Cinthya Viteri.

«Hoy han terminado la prepotencia y el miedo. Hoy se refunda la República en donde los caminos florezcan y reine la dignidad y la esperanza», señaló el nuevo presidente, quien fue elegido vicepresidente de Gutiérrez el 24 de noviembre de 2002 para un período de cuatro años. Pero su nombramiento no produjo euforia (debió ser escoltado para salir del edificio, mientras los manifestantes exigían disolver el Parlamento).

Desde el comienzo del mandato, Gutiérrez y Palacio estuvieron distanciados, hasta el punto de que este último pidió reiteradamente la salida del primero.

Gutiérrez, por su parte, abandonó en un helicóptero tipo Gacela del ejército ecuatoriano el Palacio de Carondelet.

En ese momento, se escuchó un fuerte aplauso en la Plaza de Armas, donde había centenares de manifestantes.

Por instantes, hubo incertidumbre sobre el paradero del presidente depuesto. Debido a ello, el ahora presidente Palacio dio la orden de cerrar las fronteras ante la eventual huida del ex mandatario.

Los acontecimientos se precipitaron tras la destitución en horas del mediodía del presidente del Congreso, el oficialista
Omar Quintana, del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE, populista), principal aliado del gobierno de Gutiérrez.

• Exigencia

En tanto, cientos de manifestantes que entraron en el Parlamento de Ecuador luego de la destitución de Gutiérrez golpearon a varios diputados y exigieron que todos los legisladores renuncien.

Los manifestantes forzaron los servicios de seguridad del edificio, rompieron ventanas y puertas, y
buscaron « oficina por oficina» a los legisladores, a quienes amenazaron con someterlos a «juicio popular», informaron medios locales.

Por otro lado,
los bomberos debieron controlar un incendio en el Ministerio de Bienestar Social. Según la televisión privada Ecuavisa, se registraron saqueos en esa institución.

De acuerdo con datos policiales,
una mujer murió atropellada por un vehículo durante las protestas populares que se registraron ayer en Quito.

La
Cruz Roja dijo que en las manifestaciones de ayer hubo un muerto, 50 asfixiados y 27 golpeados por el impacto de bombas de gas lacrimógeno y por caídas.

El martes a la noche había muerto un fotógrafo chileno debido a los efectos de gases lacrimógenos, que también dejaron un saldo inicial de 80 asfixiados y 17 contusos, según el organismo.

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