Ecuador: renuncia cúpula de FF.AA. por choques con Correa
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El presidente Rafael Correa presentó ayer a Javier Ponce, el nuevo ministro de Defensa de Ecuador, quien mantuvo el tono de confrontación con los líderes castrenses. Poco después de sus declaraciones se conocieron las dimisiones.
Quito rompió relaciones con Bogotá a principios del mes pasado, después de que fuerzas colombianas atacaran un campamento rebelde dentro de territorio ecuatoriano, matando al «número dos» de las FARC, «Raúl Reyes».
La tensión por esta crisis cambió de rumbo, cuando Correa defenestró al ministro de Defensa, Wellington Sandoval, en medio del malestar de la cúpula castrense, que le pidió audiencia para tratar « frontalmente» la supuesta injerencia estadounidense.
Sin antes reunirse con los militares, el presidente nombró en Defensa a su hasta ahora secretario particular, Javier Ponce.
La renuncia de los jefes castrenses se dio además en respuesta al discurso de Ponce, en el que urgió reorganizar las fuerzas militar y policial para blindarlas de influencias extranjeras.
El nuevo ministro, editorialistay analista, aseguró que la reforma de los sistemas de información de las fuerzas públicas debe orientarse a garantizar «la soberanía» del quinto productor de crudo de Sudamérica.
«La estabilidad de la democracia no se funda en el ocultamiento sino en el análisis de nuestros actos», dijo Ponce, un acérrimo crítico del accionar de las fuerzas armadas, una de las instituciones más poderosas del país andino y que ha jugado un papel clave en el desplome de tres presidentes desde 1997.
«El valor de hablar de la intromisión de la CIA en el país, lejos de provocar alzamientos de vestiduras debe ser una oportunidad para continuar ajustando la cooperación internacional a los objetivos nacionales», insistió Ponce, el cuarto ministro de Defensa de Correa, quien desde que asumió en enero de 2007 ha apelado a civiles para liderar a los militares.
La batalla entre las FF.AA. y Correa había comenzado semanas antes, cuando éste desconoció unos informes militares sobre presuntos contactos locales con la guerrilla de las FARC.
«La aparente pérdida del apoyo militar debilita al proyecto de largo plazo de Rafael Correa», explicó Carlos Espinosa, un experto en seguridad de la Universidad de San Francisco, en Quito. «Esto no significa un golpe de Estado, pero Correa tendrá que ser más cuidadoso en sus accciones porque no tiene el apoyo militar», concluyó.




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