20 de marzo 2007 - 00:00

EEUU: Bush salió a respaldar a su secretario de Justicia

Alberto Gonzalez
Alberto Gonzalez
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llamó hoy por teléfono a su ministro de Justicia, Alberto Gonzáles, para expresarle personalmente su "fuerte apoyo" frente al embate de la oposición demócrata, que pide su renuncia por el escándalo del despido, al parecer políticamente motivado, de ocho fiscales federales.

Los fiscales echados estaban a cargo de casos que involucraban a demócratas. La explicación oficial es que los funcionarios fueron despedidos por quejas sobre la calidad de su trabajo.

Según relató una de las voceros de la Casa Blanca, Dana Perino, Bush llamó a Gonzáles temprano por la mañana desde el Salón Oval y mantuvieron "una buena conversación".

"El presidente reafirmó su fuerte respaldo y apoyo" al ministro de Justicia, relató Perino, quien también descartó los rumores que afirman que Bush ya está buscando un reemplazante para Gonzáles.

Esos rumores, aseguró la portavoz, "son falsos".

Gonzáles se encuentra bajo intenso escrutinio del Congreso, donde los demócratas están revisando miles de páginas de comunicaciones en forma de correos electrónicos referidos al despido de los fiscales.

Algunos mails muestran que el gobierno estaba preocupado por las posibles derivaciones políticas de los despidos, en especial en referencia a algunas víctimas particulares de la purga, como el fiscal Bud Cummins, de Arkansas, quien fue removido para hacer lugar a un protegido de Karl Rove, el principal asesor político del presidente Bush.

Las comunicaciones electrónicas indican que funcionarios del gobierno estaban preocupados por la posibilidad de que estos fiscales despedidos pudieran ser llamados a prestar testimonio ante el Congreso.

También muestran que entre los fiscales de la "lista negra" del Departamento de Justicia figuraba también Patrick Fitzgerald, de Illinois, jefe de la investigación del CIA-gate sobre el desenmascaramiento de la espía Valerie Plame por parte de funcionarios de la Casa Blanca, quienes buscaron así vengarse de su esposo, el diplomático Joe Wilson, por su posición crítica frente a la invasión de Irak.

La lista de fiscales indeseables había sido preparada por la ex jefe de gabinete de Gonzáles, Kyle Sampson, y enviado a la entonces asesora legal de la Casa Blanca, Harriet Myers, como primer paso para evaluar los pasos a seguir contra los funcionarios considerados desleales al gobierno de Bush.

A pesar del sólido respaldo de Bush, en Washington comienzan a sonar los nombres de los posibles sucesores de Gonzáles. 

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