Bagdad, Kabul y Zamboanga, Filipinas (La Vanguardia, AFP, EFE) - Un contingente de 650 militares estadounidenses llegó ayer al sur de Filipinas, en el despliegue de tropas más importante fuera de la zona de Afganistán en el marco de la denominada lucha contra el terrorismo iniciada en setiembre. Junto a esta avanzada para neutralizar a extremistas de la facción Abu Sayaf, los EE.UU. mantiene abierta la opción de un ataque a Irak, que se combinaría con apoyo a los chiítas y kurdos opositores al régimen de Saddam Hussein.
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En principio, la «fase B» de la campaña antiterrorista en Filipinas tendría como fin asesorar a los militares locales. «Los entrenaremos para la captura de terroristas», sostuvo el secretario de Estado Colin Powell. El funcionario remarcó que los EE.UU no tiene previsto acciones bélicas concretas porque la Constitución filipina lo prohíbe. Abu Sayaf, de origen extremista musulmán, cometió diversos atentados y secuestros a turistas occidentales y locales. Según los servicios de inteligencia británico y estadounidense, tendría firmes contactos con la organización Al-Qaeda de Osama bin Laden.
En tres aviones C-130 procedentes de la base de Okinawa, en Japón, desembarcaron 650 militares con material «básicamente logístico», según un militar estadounidense.
Racción
Este despliegue provocó la reacción de grupos de izquierda de Filipinas, que predijeron «un nuevo Vietnam» y pidieron a los filipinos que «resistan la intervención imperialista contra el pueblo», según un comunicado del Frente Democrático. Estos grupos temen que la campaña antiterrorista incluya como objetivo al Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), una guerrilla maoísta de 12.000 miembros que se encuentra en la lista negra de los «terroristas» emitida por Washington. Para apaciguar los ánimos, la presidente filipina Gloria Arroyo, recordó que «confía plenamente en nuestros hermanos musulmanes», que constituyen una minoría de 3,6 millones de habitantes.
En los últimos días se produjeron detenciones en diversas localidades del mundo, desde Gran Bretaña, Indonesia, Alemania, España, Malasia, Filipinas, Singapur, Yemen y Bosnia.
En Indonesia, fue arrestado el paquistaní Havis Muhamad Sasa Iqbal, «sospechoso» de estar implicado en una tentativa de atentado con zapato bomba en el vuelo París-Miami. El fallido autor del atentado, Richard Reid, quien permanece detenido en Boston, habría tenido su base logística en Europa. Se supo que Reid mantuvo intercambio de emails en París, enviados desde un cybercafé.
En Bagdad, en tanto, el presidente iraquí, Saddam Hussein, y sus asesores, debatieron ayer cómo repelerían un ataque militar estadounidense. Saddam se reunió con miembros del gobernante Partido Baath y el Consejo del Comando Revolucionario, a fin de considerar «la participación del partido para enfrentar los desafíos y amenazas». La semana pasada, Bush, que ayer cumplió un año de mandato, advirtió a Saddam que se enfrentará a las consecuencias si no permite que los inspectores de armas de la ONU regresen a su país.
El plan de Bush consiste en el bombardeo de aviones norteamericanos a instalaciones militares que podrían seguir produciendo armas de destrucción masiva, así como alimentar a grupos opositores a Hussein, repitiendo un modelo que se mostró exitoso para desalojar a los talibanes de Afganistán.
Mientras tanto, las tropas estadounidenses siguen operando en Afganistán, en donde cayó por motivos técnicos un helicóptero provocando la muerte de dos infantes de marina y heridas a cinco. Esos efectivos continuaban la búsqueda de Bin Laden y el mullah Omar.