2 de julio 2009 - 21:49

EEUU ejecuta la mayor ofensiva militar en Afganistán desde la asunción de Obama

Unos 4.000 marines integraron la ofensiva de asalto y miles más fueron movilizados para asistirlos.
Unos 4.000 marines integraron la ofensiva de asalto y miles más fueron movilizados para asistirlos.
Miles de marines estadounidenses se adentraron en un valle afgano dominado por las milicias talibán, lanzando la mayor ofensiva militar de la presidencia de Barack Obama.

Los marines encontraron poca resistencia el primer día de la Operación Khanjar o Ataque de la Espada, para capturar casi todo el valle bajo del río Helmand, bastión de la insurgencia talibana y la región con mayor producción de opio del mundo.

Uno de los infantes de Marina de Estados Unidos resultó muerto y varios más quedaron heridos durante el día, informó la Marina a través de un comunicado, agregando que no habían recibido reportes confirmados de víctimas civiles o daño a las propiedades.

Los talibanes prometieron que sus miles de combatientes en el sur de Helmand y Kandahar contraatacarán la ofensiva estadounidense que cuenta con el respaldo de tropas afganas y británicas. El primer día, sólo se habían visto choques menores.

Los infantes de Marina comentaron que anticipan que la violencia aumentará durante los próximos días.

"Supongo que veremos al enemigo bien pronto", dijo el capitán Junwei Sun, comandante de una unidad que se trasladó al pueblo de Sorkhdoz, en donde hombres ancianos arrodillados en grupos permanecían en el camino, observando a los marines.

"Llegamos (...) con helicópteros y cosas, ellos no quieren probarnos. Pero espero que una vez que nos acomodemos, ellos intentarán algo", dijo Sun.

"Siempre es así. La calma antes de la tormenta. Luego nos ocuparemos de la tormenta", agregó.

A través de la rápida captura del valle, los comandantes estadounidenses esperan cumplir en horas lo que las sobreexigidas tropas de la OTAN no han logrado en varios años, y con ésto cambiar el curso de una guerra estancada antes de la elección presidencial afgana, que se llevará a cabo en agosto.

Sin embargo realizar una operación tan importante conlleva un alto riesgo. Un enfrentamiento prolongado y sangriento podría minar el apoyo a la guerra en Estados Unidos y dentro de sus aliados: las fuerzas de la OTAN y los afganos.

A pesar de que los combatientes talibanes han tenido años para reforzar sus posiciones dentro del valle, las fuerzas de EEUU y la OTAN esperan que una rápida y decisiva victoria en Helmand sea el punto de giro de la guerra.

Con la violencia de los insurgentes encabezados por los talibanes en su máximo nivel desde que el estricto grupo islamista fue derrocado en el 2001, la operación marca la primera gran prueba de la nueva estrategia de Washington para derrotar a los talibanes y sus aliados y estabilizar el país.


Varios helicópteros transportaron marines en las primeras horas de la madrugada a través del valle, una medialuna caracterizada por plantaciones de trigo, campos de opio atravesado por canales, y con algunas viviendas de adobe.

Desde allí, una resistencia arraigada desafió por años a las fuerzas de la OTAN.

Cientos de marines más avanzaron por tierra en convoyes a través de un área desolada conocida como el Desierto de la Muerte.

Unos 4.000 marines integraron la ofensiva de asalto y miles más fueron movilizados para asistirlos, en una operación de tropas extranjeras de una escala no vista en Afganistán desde la retirada soviética en 1989.

Los 10.000 marines en la provincia de Helmand, 8.500 de los cuales arribaron en los últimos dos meses, forman la mayor oleada en una escalada ordenada por Obama.

El nuevo mandatario estadounidense ha declarado que la insurgencia de los talibanes en Afganistán y en el vecino Pakistán es la principal amenaza a la seguridad estadounidense.

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