El juez de la Corte Suprema estadounidense, John Paul Stevens, un magistrado liberal de 89 años, anunció que se retirará este verano boreal.
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La marcha del juez, en el máximo tribunal del país desde 1975, abre la posibilidad de que el presidente Barack Obama pueda designar a un nuevo magistrado.
Esta es una decisión crucial para cualquier presidente estadounidense, ya que los jueces de la Corte Suprema son designados de forma vitalicia y sus decisiones tienen una gran influencia en la legislación del país.
Por ello, la posibilidad de nombrar a una persona afín a las tendencias del gobierno de turno -demócrata, en este caso- se extiende mucho más allá del mandato en sí de un gobernante.
De este modo, Obama podrá elegir a un segundo juez para la Corte Suprema, apenas un año después de que propusiera a la magistrada de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor para ocupar otra vacante. Sotomayor
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