Washington (EFE, Reuters, LF) - Casi tres meses después de haber ingresado en prisión por negarse a revelar una fuente durante una investigación criminal, la periodista Judith Miller, de «The New York Times», decidió ayer colaborar con la Justicia y recuperó la libertad.
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La Justicia estadounidense determinó el 6 de julio último que Miller debía ser arrestada por cuatro meses por su negativa a comparecer ante un gran jurado que investiga qué funcionario de la administración Bush filtró el nombre de la agente secreta de la CIA Valerie Plame. El caso lleva ya dos años de pesquisas sin respuestas concluyentes.
Revelar a sabiendas la identidad de un espía es considerado un delito en los Estados Unidos.
Miller y Matthew Cooper, periodista de la revista «Time» que sí declaró y, por lo tanto, no fue a la cárcel, se negaron durante meses a revelar su fuente.
La ocupación de Plame se supo pocos días después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, refutase la acusación hecha por el presidente George W. Bush de que Saddam Hussein había intentado comprar uranio en Níger para fabricar una bomba atómica.
El caso supone uno de los peores enfrentamientos legales entre los medios y el gobierno desde que la Corte Suprema se negara a frenar la publicación de una historia clasificada sobre la Guerra de Vietnam en «The New York Times» y «The Washington Post».
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