La Casa Blanca volvió a presionar públicamente este sábado a Irán para que retome las negociaciones con Estados Unidos y, al mismo tiempo, ratificó la amenaza de una nueva ofensiva militar si Teherán no modifica su postura. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, remarcó que la administración de Donald Trump no dará marcha atrás en su exigencia de que el régimen iraní cumpla los compromisos asumidos en negociaciones previas.
EEUU redobló la presión sobre Irán y amenazó con nuevos ataques si no avanzan las negociaciones
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sostuvo que Washington mantiene abierto el canal diplomático con Teherán, pero advirtió que Irán "seguirá pagando" si no se sienta a negociar en los términos que reclama el presidente Donald Trump.
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"El presidente les exigirá responsabilidades cuando den la espalda a las palabras que le han expresado a Estados Unidos", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Según trascendió esta semana, la Casa Blanca sostuvo que Irán "seguirá pagando" hasta que acepte sentarse a la mesa de negociación en las condiciones que Trump está dispuesto a aceptar. Desde la vocería remarcaron que Estados Unidos había firmado un memorando de entendimiento con Irán que el régimen persa violó al disparar contra buques comerciales y matar a soldados estadounidenses, y advirtieron que el mandatario republicano "no se quedará de brazos cruzados" frente a lo que calificaron como comportamiento terrorista.
Pese al tono de firmeza, Leavitt insistió en que la vía diplomática sigue abierta. "El presidente les exigirá responsabilidades cuando den la espalda a las palabras que le han expresado a Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, siempre está abierto a la diplomacia", declaró la portavoz en una de sus últimas conferencias de prensa. La funcionaria confirmó además que los contactos entre ambos países no se interrumpieron: "Han expresado que todavía quieren alcanzar un acuerdo con el presidente. Estamos hablando con ellos", afirmó.
Ormuz, el punto más sensible
Uno de los ejes centrales del conflicto sigue siendo el estrecho de Ormuz. Leavitt había explicado semanas atrás que el memorando firmado por ambas partes establecía que Irán debía abstenerse de atacar embarcaciones comerciales que transitaran por esa vía marítima estratégica, y reiteró que Washington responderá militarmente a cualquier nuevo ataque contra buques en la zona.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, señaló por su parte que Estados Unidos sigue "listo para atacar" y que reforzó su presencia militar en la región, aunque reconoció que Trump decidió "dar un respiro" a las conversaciones y otorgar un margen adicional a Teherán.
La respuesta iraní
Desde Teherán, en cambio, la lectura es distinta. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní negó en los últimos días que exista un canal de negociación abierto con Washington. Su portavoz, Esmail Baghaei, fue categórico: "En la actualidad, no estamos participando en ninguna negociación con Estados Unidos". La cancillería iraní remarcó que, si bien Estados Unidos suspendió los ataques diarios ordenados por Trump durante el último fin de semana, eso no implica la reapertura de un diálogo formal.
El conflicto, que se inició el 28 de febrero pasado, se agravó con el lanzamiento por parte de Irán de misiles y drones contra objetivos estadounidenses en distintos países árabes y con la declaración de un nuevo bloqueo del estrecho de Ormuz el 12 de julio. En Washington, mientras tanto, crece la preocupación entre funcionarios sobre el verdadero centro de decisión en Teherán, ante la sospecha de que la Guardia Revolucionaria iraní haya tomado un control más firme sobre la conducción del conflicto por encima de los referentes políticos con los que Estados Unidos venía dialogando.
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