El primer ataque tuvo lugar en Tikrit, a 170 kilómetros de la capital, cuando varios cohetes de mortero cayeron en una base militar norteamericana en esa ciudad, lo que causó la muerte de dos soldados.
El tercer uniformado perdió la vida cuando una bomba hizo explosión al paso del vehículo militar en el que viajaba en la localidad de Balad, a unos 70 kilómetros de Bagdad.