Un niño estadounidense de 12 años podría ser condenado a reclusión perpetua, si se le comprueba que asesinó el año pasado a la novia de su padre embarazada mientras dormía.
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El chico se llama Jordan Brown y vive en una granja de Wampum, una pequeña localidad del estado de Pennsylvania. Según la investigación, cuando Jordan tenía 11 años sorprendió por la noche a Kenzie Marie Houk, de 26 años, y la fusiló a sangre fría con una escopeta. La mujer murió al instante y Jordan se fue al colegio en un colectivo escolar como todos los días.
Cuando tuvo que declarar por el crimen, el chico dijo haber visto un auto negro "sospechoso" cerca de su casa, pero esa teoría no convenció a los policías. En una requisa posterior, los investigadores encontrar el arma homicida en su habitación de la estancia. Era la misma escopeta que Jordan solía empuñar con su padre para volar latitas desde una marquesina en el fondo de su casa.
Este lunes un juez del condado de Lawrence, de Pennsylvania, determinó que Jordan será enjuiciado como a un adulto. Esa decisión podría llevar al niño a una vida tras las rejas. Está acusado de homicidio en primer grado, que se estima, es un delito que conlleva una pena de cadena perpetua.
Para tomar la polémica resolución, el magistrado le dio la razón a un informe de la fiscalía que sostiene que no hay posibilidades que Jordan se rehabilite. Con ese argumento, el juez rechazó una solicitud de la defensa del pequeño que exigía enjuiciarlo en tribunal de menores. La pareja de su padre estaba embarazada de ocho meses.
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