22 de marzo 2012 - 21:09

El ajuste en España alcanza a científicos y desata "fuga de cerebros"

Un número creciente de científicos españoles buscan oportunidades fuera de su país a medida que los recortes presupuestarios impuestos por el gobierno les dejan menos oportunidades y peores condiciones en laboratorios sin dinero para equiparse. Sumida en la crisis desde 2008, España recortó el gasto en investigación y desarrollo en más de mil millones de euros (1.300 millones de dólares) entre 2009 y 2011, de 9.662 millones a 8.586 millones.

El nuevo gobierno conservador de Mariano Rajoy, en el poder desde diciembre, planea un nuevo recorte de 600 millones de euros este año, en su intento por convencer a los mercados de que España no necesitará un rescate financiero como Grecia, Irlanda y Portugal.

Como consecuencia, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor institución dedicada a la investigación en España y la tercera de Europa, no contratará a ningún científico este año, cuando en 2007 había reclutado a 250.

Alarmados por esta situación, los investigadores de la Confederación de Sociedades Científicas de España entregaron a Rajoy una carta firmada por más de 40.000 personas en la que advierten del peligro de "una 'fuga de cerebros' multi-generacional".

"Si España no toma medidas urgentes para conservar el capital humano de mayor excelencia científica, el sistema de investigación tardará décadas en recuperarse, lastrando el ansiado cambio en el modelo económico", aseguran.

Y subrayan que potencias económicas como Alemania y Francia incrementaron su inversión en investigación y desarrollo como respuesta a la crisis. "Los países que más invierten en ciencia son los que tienen tasas de desempleo más bajas", afirma Salce Elvira, representante del sindicato Comisiones Obreras.

También Elvira afirma haber notado el inicio de una "fuga de cerebros" aunque no se dispone de cifras concretas sobre el número de científicos que dejaron o se disponen a dejar España. "Los datos los vamos teniendo goteo a goteo. Acaban un proyecto y se van, por tanto estamos hablando de miles de investigadores", asegura.

En uno de los ejemplos más dramáticos del impacto de los recortes, el Centro de Investigación biomédica Príncipe Felipe de Valencia despidió en noviembre a 108 de sus 258 empleados, incluidos 79 científicos, y cesó la investigación sobre 14 enfermedades, entre ellas el cáncer.

El centro pudo volver a contratar a una investigadora, Silvia Sanz de 37 años, especializada en la diabetes, gracias a que la madre de una niña afectada por esta enfermedad logró recaudar 8.000 euros con rifas y ventas de camisetas para pagar su sueldo. "No sé qué haría si no fuera por esto. Muchos de mis compañeros se han ido a Estados Unidos", asegura Sanz.

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