El Congreso de Honduras rechazó la restitución de Zelaya
-
Trump volvió a cuestionar a la OTAN tras reunirse con su secretario en la Casa Blanca
-
Irán dispuso rutas alternativas en el estrecho de Ormuz por una posible presencia de minas
Manuel Zelaya.
"No debe de haber ni vencedores ni vencidos", pidió el presidente del Congreso José Alfredo Saavedra tras el fallo inapelable de los parlamentarios.
Antes de que cada diputado anunciara su voto en una larguísima sesión, la Corte de Justicia, la Procuraduría, el Ministerio Público y el Comisionado de Derechos Humanos habían considerado "inviable" la restitución de Zelaya.
Aunque el dictamen de estas organizaciones no era vinculante, la Procuraduría incluso advirtió que aquellos que pretendan restituir a Zelaya en el poder "incurrirán en las penalidades, civiles y administrativas a que haya lugar en derecho y que la constitución misma condene".
Según la Corte Suprema de Justicia, Zelaya está acusado de traición a la patria, desobediencia a órdenes judiciales, violación de los deberes de los funcionarios y abuso de autoridad, "encontrándose activa la orden de captura librada contra el imputado".
Zelaya está acusado de violar la Constitución por su decisión de convocar una consulta popular con vistas a convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna y permitir la reelección presidencial.
La suerte del mandatario depuesto quedó sentenciada tras la intervención del presidente de la bancada del Partido Nacional, Rodolfo Irías Navas.
Con 55 diputados, su grupo parlamentario había decidido por "unanimidad" votar contra la restitución de Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde el pasado 21 de septiembre, cuando regresó clandestinamente al país.
"No merece una posición de cálculo de oportunismo en procura de un sector político interno y de un bloque de naciones agrupadas por intereses que no necesariamente son los de Honduras", justificó Irías Navas.
Un par de centenares de seguidores de Zelaya fueron a darle su apoyo este miércoles al Congreso y a exigir su restitución.
Si el presidente electo, Lobo, no llega a algún tipo de acuerdo, las alternativas de Zelaya se reducen cada día más: su entrega a la justicia o el exilio.




Dejá tu comentario