El Cromañón de Lula

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Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Bajo una fuerte presión de la oposición, e intentando evitarse una seria crisis política, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ordenó ayer una «rápida» investigación sobre el accidente aéreo ocurrido el martes, el peor de la historia del país con alrededor de 200 muertos luego que diversas fuentes confirmaran la ausencia de obras fundamentales en la pista de aterrizaje.

El ministro de Justicia, Tarso-Genro, dijo que la intención es determinar si hubo «alguna responsabilidad de algún organismo público» federal en la tragedia. Según indicaron los medios locales, la preocupación oficial responde a que la pista del aeropuerto de Congonhas había sido reabierta hace apenas un mes, tras haber pasado por una serie de reparaciones, sin que le se hicieran unas ranuras que facilitan el drenaje de agua y el frenado de las aeronaves al aterrizar.

El avión de TAM se estrelló contra un edificio de carga de combustibles lindante al aeropuerto de vuelos domésticos de San Pablo, tras salirse de la pista al no lograr frenar durante su descenso. El hecho motivó que líderes de todo el mundo hicieran llegar sus condolencias.

Fuentes oficiales dijeron que Lula pretende determinar a la mayor brevedad si la pista, que estaba mojada por la lluvia, había sido reabierta «en forma precipitada», un asunto que deberá investigar la Policía Federal.

Las obras realizadas en la pista principal de Congonhas fueron responsabilidad de Infraero, una empresa pública que administra 68 aeropuertos y 32 terminales de carga, por los que pasa 97% del tráfico aéreo del país.

Varios sindicatos de pilotos habían advertido de esta situación en junio, pero sus reclamos no fueron oídos, indicó «Folha de Sao Paulo» en su página de Internet.

Las conclusiones de la investigación -la caja negra será estudiada en EE.UU.-serán clave para que Lula da Silva sufra o eluda una fuerte crisis política. Si se descarta un error del piloto y se detecta que la pista no presentaba las condiciones de drenaje necesarias, la responsabilidad será del Estado.

El avión, según informó la propia TAM, tenía 186 personas a bordo y había partido desde Porto Alegre con destino al aeropuerto de Congonhas, situado en una zona céntrica de San Pablo. Las autoridades expresaron temor a que el número de muertos pueda llegar a 200, ya que todavía no han logrado determinar cuántas personas se encontraban dentro del depósito de carga de TAM cuando se produjo el impacto.

El edificio se desplomó parcialmente debido al incendio y los grupos de rescate trabajaban ayer en medio de los escombros y los hierros calcinados y retorcidos a que se redujo el avión, un Airbus A320 (ver aparte).

La tragedia movilizó inmediatamente a la oposición, que exigió la renuncia del ministro de Defensa, Waldir Pires. El opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) -uno de cuyos diputados, Julio Redencker, perdió la vida en el accidentefue uno de los primeros en alzar la voz contra el funcionario.

«El no tiene nada más que hacer en el cargo», dijo Antonio Carlos Pannunzio, líder del PSDB en la Cámara de Diputados. «Todo indica que la pista fue liberada sin estar en condiciones», bramó.

La oposición señaló que no dará tregua al gobierno hasta que las responsabilidades del trágico accidente sean esclarecidas. El diputado Onyx Lorenzoni, líder de la agrupación opositora Demócratas, reclamó además de la renuncia del ministro de Defensa, la de los presidentes de Infraero y de la ANAC, el regulador del sector conocido burlonamente como Anarc.

«Ellos mostraron su incompetencia y deberían enfrentar un proceso criminal e ir a la cárcel», dijo Lorenzoni. «Liberar una pista que no está en condiciones es igual a un asesinato», agregó.

La aviación comercial brasileña, ampliamente dominada por TAM y su rival Gol, entró en caos en setiembre, luego de que un choque de dos aviones en el aire sobre la selva amazónica provocara la muerte de 154 personas. Desde entonces, atrasos y cancelaciones de vuelos se hicieron habituales en los aeropuertos debido a los frecuentes paros de los controladores aéreos, que reclaman su pase a la órbita civil y mejoras salariales. En el Congreso, una comisión de investigación estudiaba la crisis en el sector. «El siniestro era anunciado por la incompetencia del gobierno federal», dijo el senador del PSDB, Arthur Virgilio. «¿Hasta cuándo el presidente dirá que va a resolver esto? Estamos esperando el tercer accidente», agregó.

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